Una vez que aprendes sus trucos, te conviertes en un consumidor de información más sabio y exigente.
[Publicado originalmente el 17 de marzo de 2019].
¿Te parece que cada vez es más difícil encontrarle sentido al mundo? A diario nos bombardean con bulos, histeria y demandas de acción urgente. Los defensores del gran gobierno nos piden una y otra vez que aceptemos propuestas políticas diseñadas para transformar radicalmente la sociedad.
Ya se trate de la exageración sobre el Desafío MoMo, el engaño sobre el crimen de odio de Jussie Smollett, la estafa del Festival Fyre o los políticos que nos asustan con tal o cual emergencia, es difícil distinguir la realidad de la ficción y las ideas prudentes de las acciones precipitadas.
Vivimos en una época en la que demasiadas de nuestras noticias se parecen a algo entre el Pravda y The Onion. Por eso nos sentimos seguros al decir que ser un adicto a las noticias es malo para la salud, y que tomarse un respiro de vez en cuando no es una idea tan descabellada.
Aun así, como miembros de una república democrática, somos partícipes de la gobernanza. Vivir en una sociedad libre no es un deporte de espectadores. Ninguno de nosotros tiene la capacidad de entender todos los entresijos de la sociedad y la economía, y por eso confiamos en la información honesta de otros. ¿Cómo podemos estar lo suficientemente informados para tomar decisiones informadas sobre la vida, la profesión, la política y otros asuntos?
Aquí tienes varias maneras de mantenerte cuerdo y astuto en tu búsqueda para convertirte en un sabio consumidor de medios de comunicación:
1. Haz buenas preguntas
Al fin y al cabo, el conocimiento no empieza con una conclusión, sino con preguntas. A Sir Francis Bacon, más conocido por sus contribuciones al método científico, se le atribuye la frase: «Una pregunta prudente es la mitad de la sabiduría». En esencia, hacer las preguntas adecuadas es una de las cosas más sabias que podemos hacer cuando buscamos la verdad.
2. No te impresiones con comentarios exagerados
Cuando veas un titular escandaloso, lee la noticia antes de reaccionar. Pregúntate si los hechos apoyan la histeria del titular. Luego busca otras fuentes sobre el tema para ver si otros autores sacan las mismas conclusiones provocativas. Antes de decirle al mundo lo enfadado que estás por una noticia que ha salido hace 30 segundos, averigua lo que dicen sobre ella personas con perspectivas diferentes.
En un reciente artículodel New York Times, Arthur Brooks señalaba una tendencia partidista poco saludable. Cuando nos dejamos llevar por reacciones instintivas, estamos rindiendo homenaje al «complejo industrial de la indignación», que «acaricia nuestros propios prejuicios al tiempo que afirma nuestras peores suposiciones sobre quienes no están de acuerdo con nosotros».
Para evitarlo, haríamos bien en seguir la regla de las 24 horas. Esperar a que se desarrolle la noticia y publicar mañana nuestra opinión (después de que todos los demás se hayan vuelto locos con tuits exagerados). Quizá Nick Sandmann seguiría viviendo una vida adolescente normal si más gente hubiera seguido esta regla.
3. Cuidado con las falsas opciones y las afirmaciones de inevitabilidad
Algunos políticos intentan eludir el duro trabajo de defender sus decisiones políticas evitando el debate. Recurren a decirnos que «no tenemos elección», «tenemos que hacerlo» o que algo es «inevitable». Por ejemplo, cuando los políticos declaran una emergencia y exigen más poder, pon la carga de la prueba sobre ellos.
4. Descubre las teorías de la conspiración
Un razonamiento adecuado, ya sea por parte de un historiador o de un periodista, implica exponer la información disponible y extraer una conclusión razonable a partir de la presencia de hechos relevantes. Una teoría conspirativa típica se construye a partir de la ausencia de hechos, como «Weird Al Yankovic y Kenny G nunca han sido vistos juntos, así que deben ser la misma persona». Tómate especulaciones como esta con un grano de sal.
5. Reconoce cuándo te están manipulando
En el thriller de misterio Gaslight, de 1944, un hombre intenta convencer a su mujer de que se está volviendo loca. Para ello, la manipula sistemáticamente para que dude de sus propias experiencias. El término «gaslighting», derivado de esta película, implica el uso de la manipulación implacable y las mentiras para llevar a alguien a dudar de sus propias percepciones y experiencias. Cuando detectas el gaslighting, es probable que te estén engañando.
6. Identifica quién tiene sesgos
Normalmente, se puede detectar la parcialidad de una persona comprendiendo sus motivaciones para presentar una historia de determinada manera. Por ejemplo, si una persona se beneficia económicamente del éxito de un proyecto, tenderá a ser parcial cuando hable de ese proyecto. Lo mismo ocurre con las personas que «invierten» en el éxito de un candidato, partido político o asunto político.
7. No creas todo lo que lees
En las elecciones de 2016, los propagandistas rusos, inspirándose en los viejos esfuerzos de desinformación soviéticos, sembraron la confusión. Su propósito era menos tratar de convencer a nadie de una narrativa específica y más sobre la interrupción del discurso honesto, creando confusión y enojo. El objetivo de Rusia era crear inestabilidad política y luchas internas entre los estadounidenses.
En la era del clickbait, todos somos presa fácil de esta táctica. Jim Geraghty escribe
¿Qué podemos hacer al respecto? Para empezar, tal vez no creer todo lo que vemos en las redes sociales, y tampoco ser tan rápidos para creer lo peor de nuestros compatriotas. Nuestros enemigos quieren que nos odiemos.
Entendemos que tienes muchas demandas de tiempo y atención. No pasa nada por disfrutar de la vida con la familia y los amigos. Usted filtra las llamadas de los vendedores, ¿verdad? Quizá deberíamos tratar nuestro consumo de medios de la misma manera. Filtra sus llamadas. Aprende a filtrar el ruido y a buscar la verdad. No es fácil, pero una vez que conoces sus trucos, te conviertes en un consumidor de información más sabio y exigente, e incluso puede que reduzcas tus niveles de cortisol.
Una versión similar de este artículo apareció en Intellectual Takeout.