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sábado, mayo 30, 2020

Lo que Weimar, Alemania nos enseña sobre el ingreso básico universal

Alemania trató de pagarle a la gente por no trabajar después de la Primera Guerra Mundial. No les fue tan bien.


Deuda gubernamental masiva, desempleo altísimo, economía congelada, trabajadores ociosos que reciben pagos del gobierno. Esto puede sonar como COVID-19, pero en realidad estoy hablando de la Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial.

Si su profesor de historia de la escuela secundaria se saltó esta historia, aquí tenemos un resumen:

  • Alemania perdió la Primera Guerra Mundial en 1918.
  • Gran Bretaña y Francia castigaron a Alemania con enormes multas.
  • Los alemanes se resintieron de las multas e incumplieron sus pagos.
  • Francia se hartó y en 1923 invadió el valle del Ruhr, rico en carbón, para extraer los pagos ellos mismos.
  • Los alemanes ofrecieron una resistencia no violenta.
  • Los mineros alemanes del carbón se negaron a trabajar para los ocupantes franceses, y el gobierno alemán imprimió aún más dinero para pagarle a los mineros y pudieran alimentarse ellos mismos y a sus familias.

Saltemos rápido hasta el 2020. Deuda masiva del gobierno: listo. Sectores enteros de la economía congelados: listo. Gran parte de la población no puede trabajar: listo. Donaciones del gobierno: listo. Solicitudes para más donaciones: listo. Escoge cualquier país occidental y esta sería una descripción bastante precisa de su estado actual.

Continuemos con nuestro repaso de la historia. ¿Recuerdan esas viejas fotos en blanco y negro de niños jugando con montones de dinero? ¿O de gente quemando dinero en lugar de leña, porque el dinero era más barato que la leña? Esa era la Alemania entre las guerras y como muchos asumen, en medio de una crisis financiera causada por una caída de Wall Street.

Pero esas fotos tienen fechas entre 1923-1924 y el colapso de Wall Street no ocurrió hasta 1929. ¿Por qué la hiperinflación entonces? Como siempre, es complicado. Esa hiperinflación fue producto de muchos factores, especialmente la expansión monetaria, pero imprimir dinero para pagar a los trabajadores que se negaban a trabajar era uno de ellos. Sería inexacto decir que estos pagos fueron la única causa de la hiperinflación (muchos argumentarían que la inflación ya estaba en marcha incluso antes de la invasión francesa). Pero, probablemente también sería inexacto decir que esto no tuvo nada que ver con la hiperinflación.

Volvamos al día de hoy. Darle dinero a la gente “sólo porque sí” es esencialmente la Renta Básica Universal (RBI) o Universal Basic Income (UBI) en inglés. Puedes llamarlo “cheques de estímulo” si quieres, pero si los pagos únicos se transforman en pagos mensuales, en algún momento tienes que admitir que la discusión esencial es sobre la UBI y no sobre “medidas extraordinarias”.

Hay muchos argumentos a favor y en contra de la UBI, pero una cuestión que a menudo se pasa por alto es si la UBI estimula o no la economía. El caso que se presenta a menudo sigue una línea de razonamiento similar a este ejemplo: La gente recibe su UBI, gasta ese dinero en perros calientes, el dueño del puesto de los perros calientes tendrá dinero para visitar a un barbero, el barbero tendrá dinero para comprar perros calientes. Llámalo el “Círculo de la Vida” si te gusta el “Rey León”, o el “Flujo Circular” si te gusta la economía.

Pero para “inyectarle dinero” a la economía, tienes que retirarlo de alguna parte. Darle a todo el mundo 2.000 dólares “inyectaría” 8 billones de dólares en la economía, pero si aumentas los impuestos para recaudar esos 8 billones, retirarías el dinero de la economía. Estarías logrando una redistribución, no un estímulo.

El financiamiento de la UBI por medio de préstamos es otra opción. Pero pedir prestado es esencialmente usar los recursos de mañana para financiar el consumo de hoy. Puedes consumir más hoy a expensas del mañana, pero eso es sólo cargar a los futuros contribuyentes con deudas.

Existe el argumento de que los préstamos no deberían ser motivo de preocupación porque si invertimos correctamente los recursos prestados, se producirá una expansión tal de crecimiento económico que será fácil pagar la deuda; después de todo, las empresas piden prestado todo el tiempo. Pero piense por un segundo. ¿Cómo es que pedir dinero prestado y repartirlo entre todos, independientemente de lo que hagan, conducirá a avances económicos o tecnológicos a largo plazo?

Por último, hay quienes dicen que deberíamos imprimir dinero y dárselo a todo el mundo. Pero hay un cementerio de economías lleno de países que han intentado precisamente eso: Zimbabwe, Venezuela, la Alemania de entreguerras, e incluso el imperio romano. El bienestar económico no es cuánto dinero tienes, sino lo que puedes comprar con él. Si sigues imprimiendo dinero, tarde o temprano el dinero perderá valor.

Hay que admitir que hay muchos factores involucrados que pueden enmascarar la inflación (por ejemplo, la caída de los precios del petróleo). A los EE.UU. les puede llevar mucho más tiempo que a la Alemania de entre las guerras, pero el mecanismo básico es el mismo.

Algunos dicen que la inflación es un precio que vale la pena pagar para que todo el mundo tenga empleo. Pero, ¿no recibiría la gente UBI independientemente de su empleo? A menos que alguien tenga una explicación lógica respaldada por algunos empíricos sobre cómo dar dinero a todo el mundo, independientemente de si trabajas o te sientas en un sofá, te anime a trabajar, es simplemente una ilusión por ahora. La UBI no es un milagro. Quienes la venden no son ni visionarios ni Santas. Los que se oponen a ella no son mezquinos. Es un asunto muy serio que podría cortar el vínculo entre el esfuerzo y la recompensa. Si te preocupan las situaciones donde la gente pide ser despedida porque vivir con beneficios temporales es mejor que trabajar, ¿qué crees que pasará cuando empecemos a repartir dinero a todo el mundo para siempre?


  • Zilvinas Silenas is the former president of the Foundation for Economic Education (FEE).