¿Por qué el gasto público parece seguir aumentando rápidamente, sin importar a quién elijamos?
Quizás no importa tanto el partido político de quienes enviamos al Congreso o a nuestra legislatura estatal. Quizás lo que más importa es que tantas de las decisiones de cómo gastarán tu dinero son tomadas en la oscuridad.
Elaborar un presupuesto es complicado. Puede que los datos existan. Puede que algunos sean incluso públicos. Pero están guardados en alguna hoja de cálculo, y necesitarías ser experto en contabilidad para entenderlos. La gran mayoría de la gente, francamente, no tiene tiempo para eso.
¿Pero qué pasaría si la tecnología pudiera tomar todos esos datos y hacerlos algo fácil de entender? Fácil de ver quién recibe tus dólares de impuestos y qué hacen con ellos una vez que los tienen. Este no es un problema exclusivamente de un solo estado. Es la condición del gobierno en casi todo Estados Unidos. Nos cobran impuestos autoridades que no podemos escrutar para financiar programas que no podemos ver administrados por personas que preferirían que no indagemos.
Eso es lo que nos propusimos cambiar en el Mississippi Center for Public Policy, con una herramienta que construimos llamada TaxToolMS.com. Es, hasta donde sabemos, la primera de su tipo en el país. Y no hay razón por la que algo así no pudiera existir en los 50 estados.
Así funciona. Ingresa algunos datos y aparece tu factura de impuestos: lo que pagas al gobierno local, a la capital de tu estado y a Washington, desglosado por los organismos y departamentos que lo gastan. ¿Cuánto va a tus escuelas locales? ¿Al departamento correccional? ¿A esa categoría, siempre en expansión, que los políticos ahora llaman “desarrollo económico”? Puedes verlo todo, línea por línea. Es gratuito, no requiere inicio de sesión y nada de lo que escribes sale de tu propia pantalla.
Pero es mucho más que la calculadora. Junto a ella construimos un buscador de dinero público, una especie de DOGE a nivel estatal. Escribe un nombre y puedes revisar las decenas de miles de proveedores, contratistas y beneficiarios que reciben dólares de los contribuyentes, y ver cuáles de ellos han disfrutado silenciosamente de los mayores aumentos.
Considera lo que una herramienta así podría haber descubierto en otros lugares. En Minnesota, una argucia llamada “Feeding Our Future” extrajo cerca de 250 millones de dólares en fondos federales a través de organizaciones benéficas que apenas alimentaban a nadie. Si el público en general pudiera haber rastreado el movimiento de ese dinero en tiempo casi real, ¿realmente habría pasado tanto tiempo antes de que alguien plantara las preguntas obvias?
Haz una búsqueda y también puedes ver cuántos millones de dólares gasta el gobierno en lobistas… para que hagan cabildeo ante el propio gobierno. Espléndidas noticias para los lobistas. No tanto para las familias que luchan con el aumento de precios. Todo el arreglo es absurdo, y persiste en gran medida porque muy pocas personas pueden verlo.
Difícil exagerar la magnitud de lo que está oculto. Nada más en nuestro estado, la legislatura debate abiertamente un presupuesto de alrededor de $7.000 millones al año, mientras que más de tres veces esa cantidad fluye a través de las agencias estatales anualmente, casi completamente fuera de la vista del público. Multiplica eso a lo largo del país y empezarás a comprender cuánto dinero público se mueve cada año sin que casi nadie lo vigile.
No construimos esto para generar indignación. Lo construimos para darle a los ciudadanos información que, en la práctica, ha sido el privilegio exclusivo de la clase política. Cada cifra proviene de datos oficiales. No puede conocer todas tus circunstancias, por lo que es siempre solo una estimación.
La luz del sol, como dice el viejo proverbio, es el mejor desinfectante. Quizás la forma más segura, tal vez la única, de evitar que el gasto público aumente de manera ruinosa, en cualquier estado y a todos los niveles, es dejar que las personas que lo financian finalmente vean adónde va.
Así que descúbrelo. Es tu dinero. Deberías saber adónde va y quién lo recibe.