Un famoso estudio de 1989 encontró que SAFE causó un aumento del 14-27% en las muertes de tránsito debido a la reducción en el tamaño de los autos.
California y otros gobiernos estatales y locales han presentado una demanda legal para detener la regla SAFE (Safer Affordable Fuel Efficiency) de la administración Trump. Esa regla reemplazó a la regla de la administración saliente de Obama que exigía aumentos anuales del 5% en el ahorro de combustible promedio a nivel corporativo llegando a 54 mpg para 2025, con aumentos anuales del 1,5% y alcanzando 40 mpg en 2026.
El Fiscal General de California, Xavier Becerra, justificó la demanda porque SAFE es supuestamente un “peligro para la salud pública”. Pero esa afirmación tergiversa las cuestiones e ignora pruebas importantes.
Los autos con un promedio de 40 mpg estarían más limpios que nunca en Norteamérica. Y el aire es mucho más limpio que cuando se implementó CAFÉ por primera vez, por lo que los beneficios adicionales de una nueva mejora son mucho menores que en el pasado, mientras que el cumplimiento de normas mucho más estrictas es sustancialmente más costoso.
Reglamentos mortales
Pero mientras que la demanda legal afirma que su razón de ser es la mejora de nuestra salud, ignora cómo los estándares de Obama amenazan nuestra salud reduciendo el tamaño de los autos, haciendo que conducir sea más mortal.
Este mecanismo ha sido observado por más de 30 años. La forma más económica de cumplir con los estándares de ahorro de combustible es hacer los autos más ligeros. Esto condujo a un famoso estudio de Harvard-Brookings de 1989 que encontró que el CAFÉ causó un aumento del 14-27% en las muertes de tráfico debido a la reducción del tamaño de los coches. Una actualización de 1996 encontró que entre 2700 y 4700 muertes al volante de ese año fueron atribuibles a dicha reducción.
El reto de SAFE depende de si se omite este peligro creciente. Por lo tanto, se basa en la Determinación Final de EPA de enero del 2017 (justo antes de que Obama dejara el cargo), declarando que su norma “no tendrá un impacto adverso en la seguridad de los automóviles”. Sin embargo, esto contradice el mismo Informe de Evaluación Técnica de EPA de julio del 2016, en el que se determinó que “la reducción de la masa sigue siendo una opción tecnológica importante” para satisfacer las futuras normas reglamentarias, y que existía una “relación entre la masa del vehículo y la seguridad”. Se podría estar más informado por el hecho de que, en 1992, un tribunal federal de apelaciones sostuvo que “la norma de 27,5 mpg mata a la gente”, pero que la EPA había infringido la ley, utilizando “análisis falsos”, “trucos estadísticos” y “tonterías burocráticas” para no admitir los incrementos palpables en los riesgos de seguridad.
Factores de seguridad de los vehículos
Si realmente estamos interesados en reducir las muertes, también deberíamos investigar al Instituto de Seguros para la Seguridad en las Carreteras, cuyo objetivo de investigación es determinar los riesgos de accidentes para las empresas con miles de millones en juego. Su artículo de abril del 2018, “Tamaño y peso del vehículo” explica que “cuanto mayor sea la zona de aplastamiento menores serán las fuerzas sobre los ocupantes”, al explicar el papel del tamaño del vehículo. En una colisión, “el vehículo más grande empujará al más ligero hacia atrás durante el impacto. Como resultado, habrá menos fuerza sobre los ocupantes del vehículo más pesado y más sobre las personas del vehículo más ligero”. Los vehículos más grandes también son más seguros en los choques de un solo vehículo.
En resumen, “En igualdad de condiciones, los ocupantes de un vehículo más grande y pesado están mejor protegidos que los de un vehículo más pequeño y ligero”. Las pruebas incluyen que en 2016, los autos grandes de 1 a 3 años de edad tuvieron 22 muertes por millón de matriculaciones, frente a las 62 de los minicoches. Los coches pequeños también constituían una parte muy desproporcionada de los vehículos de alta tasa de mortalidad de los conductores. Sin embargo, quizás lo más dramático fue un estudio que comparaba los híbridos con sus homólogos convencionales. La tasa de lesiones de los ocupantes de los híbridos, que pesaban un 10% más, era sólo tres cuartas partes que la de los modelos normales.
Quienes cuestionan las normas SAFE quieren alejar a la gente de las preguntas y las pruebas que socavan su caso.
Se debe hacer una pregunta más. ¿Por qué deberíamos tener normas CAFE para empezar? Nadie sabe mejor que aquellos que compran, conducen, reparan y aseguran sus vehículos con su propio dinero qué tipo de vehículos son los más apropiados para las circunstancias a las que se enfrentan. ¿Por qué no se nos deberían permitir tomar nuestras propias decisiones en cuanto al kilometraje, la capacidad de carga, la seguridad, etc., en lugar de obedecer a un Estado niñera y sus intrusiones en nuestra libertad?