Neta Snook: La mujer que le enseñó a Amelia Earhart a volar

Aunque Amelia Earhart merece ser recordada por sus logros, también se lo merece Neta Snook.

Más de ocho décadas después de su desaparición en el Pacífico, tres semanas antes de cumplir 40 años, la aviadora Amelia Earhart (1897-1937) sigue despertando un gran interés. En este Mes de la Historia de la Mujer, su historia vuelve a resurgir. Las especulaciones sobre por qué y dónde cayó su avión no cesan.

Earhart fue una mujer extraordinaria: la primera en cruzar el Atlántico sola y la primera -hombre o mujer- en volar sola desde Honolulú a Estados Unidos.

Pocos años antes, en 1923, a la edad de 25 años, se había convertido en la decimosexta mujer de Estados Unidos en obtener una licencia de piloto. Pero, ¿sabía usted quien fue otra mujer extraordinaria, con el inusual nombre de Neta Snook, quien instruyó a Earhart en la aviación desde un principio? Conocida por sus amigos como "Snooky", contó los detalles de su tutoría en una autobiografía titulada I Taught Amelia to Fly.

Nacida en Illinois en 1896, Snook era sólo un año mayor que Earhart y aún no tenía 20 años cuando, siendo estudiante del segundo año de universidad, solicitó el ingreso a una escuela de aviación. Su solicitud fue devuelta, con un sello que decía "No se admiten mujeres". Así que encontró otra que la aceptara. Mientras tanto, compró un avión canadiense destrozado, lo envió a Iowa y lo reconstruyó ella misma antes de volarlo sola y obtener su licencia en el proceso. Esa licencia no le permitía volar a los turistas por dinero, pero lo hizo ilegalmente de todos modos, lo que le proporcionó una vida decente.

El clima de Iowa no era propicio para volar durante todo el año, así que Snook desmontó el avión que había reconstruido y lo envió a Los Ángeles. Allí se convirtió en instructora de vuelo y en la primera mujer en dirigir un aeródromo comercial. Fue la primera mujer que compitió en una carrera aérea masculina en el Speedway de Los Ángeles en febrero de 1921, terminando quinta y proclamando: "Voy a volar de forma tan inteligente, tan audaz y tan emocionante como cualquier hombre aviador del mundo".

En su biografía de Amelia Earhart de 1991, East to the Dawn, Susan Butler recordó la primera vez que Neta conoció a Amelia:

El 3 de enero de 1921, Amelia Earhart, junto con su padre, entró en el aeródromo y le preguntó a Neta: "Quiero volar. ¿Me enseñas?". El acuerdo alcanzado entre Amelia y sus padres fue que sólo una mujer piloto le enseñaría a volar. Por un dólar en Liberty Bonds por minuto en el aire, Neta Snook enseñó a volar a Amelia Earhart, pero sobre todo se hicieron amigas. Las primeras cinco horas en el aire fueron pagadas por Earhart, pero las siguientes 15 no fueron totalmente pagadas, ya que Snook llevó a su nueva piloto en el Kinner Airster que Amelia había comprado.

Ese primer vuelo no fue un buen augurio. Earhart detuvo el avión y éste se estrelló, pero ninguna de las dos mujeres resultó herida. Las instrucciones de Snook continuaron hasta que Earhart obtuvo su licencia, y las dos siguieron siendo muy amigas durante el resto de sus vidas. El resto es historia. Snook se convirtió en la piloto mujer activa más vieja en 1981 (a los 85 años) y murió diez años después.

Aunque Amelia Earhart merece ser recordada por sus logros, también se lo merece Neta Snook. La historia de una no puede contarse completamente sin la de la otra. Ambas fueron mujeres valientes que traspasaron barreras, demostrando que no hay nada en la aviación que excluya al espíritu femenino.