Los millennials y la generación Z se preocupan por la Seguridad Social en los EE.UU. ¿Deberían?

Actualmente, la mayoría de los jóvenes estadounidenses entienden que la Seguridad Social no cubrirá sus necesidades financieras en el futuro, a pesar de que los impuestos sobre la renta probablemente seguirán aumentando.

No todos los millenials y la generación Z (Gen Zers) confían ciegamente en el gobierno. Muchos, según un estudio de Northwestern Mutual, no están seguros de que vayan a ver un céntimo de la Seguridad Social cuando se jubilen. Teniendo en cuenta que muchos han visto secarse los pocos ahorros que tenían tras los cierres relacionados con la pandemia, algunos se preguntan ahora si podrán ponerse al día antes de que sea demasiado tarde.

Según las conclusiones del Estudio de Planificación y Progreso 2020 de Northwestern Mutual, la pandemia de COVID-19 cambió los planes de jubilación de al menos el 30% de los estadounidenses de todos los grupos de edad. Pero mientras que a algunos millennials los confinamientos les vinieron bien -ayudándoles a ahorrar dinero- a otros los agarró desprevenidos la recesión económica, que les obligó a seguir gastando mientras sus ingresos se reducían. Independientemente de cuál sea su situación actual en materia de ahorro, el estudio sugiere que los millenials quieren jubilarse antes.

Northwestern Mutual señaló que, en lo que respecta a los estadounidenses de entre 23 y 38 años, uno de cada seis dijo que trabajaría para tener una jubilación más temprana. Por otro lado, los miembros de la generación X (de 18 a 22 años) se vieron mucho más afectados por los cierres y ahora son el grupo de edad más propenso a retrasar la jubilación.

Sin embargo, a pesar de una cierta mejora en lo que respecta al ahorro entre los millenials de mayor edad, una parte considerable de los dos grupos generacionales más jóvenes sigue confiando demasiado en lo que el gobierno les promete.

Cuando se les preguntó si confiaban en la Seguridad Social para su jubilación, el 27,2% de los estadounidenses respondió que sí, añadiendo que el llamado programa de seguridad social era su principal fuente de financiación para la jubilación. Sin embargo, cuando se les preguntó si confiaban en que el gobierno cumpliera con sus expectativas de Seguridad Social, uno de cada cinco encuestados (20%) dijo que no estaba muy seguro.

Además, el 58% de los encuestados de todos los grupos de edad afirmó que pensaba trabajar más allá de la edad tradicional de jubilación porque no espera que la Seguridad Social se encargue de sus necesidades.

Pero, ¿cuántos de los que creen que la Seguridad Social será capaz de satisfacer sus necesidades de gasto pertenecen a los grupos de edad más jóvenes?

Mientras que un mayor número de Gen Xers (64%) y Boomers (83%) dicen confiar en que obtendrán la ayuda que necesitan de la Seguridad Social, una encuesta realizada por el Longevity Project y Morning Consult mostró que sólo el 42% de los millenials y el 38% de los Gen Zers respondieron que confiaban en que la Seguridad Social les ayudaría a financiar su jubilación, aunque fuera parcialmente.

La Seguridad Social no es para siempre

Con la previsión de que la Seguridad Social puede que sea oficialmente insolvente en 2034, es prometedor ver que los jóvenes adultos finalmente se dan cuenta de que el gobierno es incapaz de proporcionar un programa de ahorro fiable. Sin embargo, todavía hay muchos estadounidenses que no abordan la Seguridad Social con el escepticismo que se merece.

Aunque esto se debe en parte a los políticos y a sus interminables promesas, también se debe a la condición financiera (y a la estructura) del programa de la Seguridad Social.

Con el desembolso de 1 billón de dólares en prestaciones de la Seguridad Social a 65 millones de personas sólo en 2020, los expertos financieros empiezan a preocuparse de que los gobiernos federales no recauden lo suficiente para hacerle frente a las obligaciones futuras.

A partir de 2010, los ingresos recaudados por los impuestos sobre la nómina de la Seguridad Social comenzaron a reducirse. Tanto es así que el flujo de caja de la administración ha sido negativo durante la última década. Esto ha obligado a la administración a depender en gran medida de los bonos del Tesoro, o, como explica el economista y asesor de inversiones alemán Thorsten Polleit, de los préstamos gubernamentales concedidos al sector público que son financiados por los contribuyentes.

Los déficits anteriores de 75.000 millones de dólares (2016) y 81.000 millones de dólares (2019) se han cubierto gracias a la inversión de la administración de la Seguridad Social en bonos del Tesoro. Pero a partir de este año, los intereses de los bonos del Tesoro no serán suficientes.

Aunque las revistas de los inversionistas y los medios de comunicación afirman que el desajuste entre los ingresos obligará a la Seguridad Social a meter la mano en su fondo fiduciario para desembolsar las prestaciones, la realidad es que no hay dinero contante y sonante almacenado en ninguna parte. Todo el dinero asignado a la administración de la Seguridad Social en forma de impuestos sobre la nómina se han utilizado para comprar los pagarés respaldados por el gobierno.

Con un total de 50 billones de dólares en pasivos no financiados y ninguna vaca lechera escondida en el armario, el sistema de derechos no podrá sobrevivir otro par de décadas sin depender de los impuestos. ¿Ganarán los estadounidenses lo suficiente para cubrir los costos de las necesidades financieras de la población que envejece?

Pedir prestado al futuro

En esencia, el programa de la Seguridad Social se está convirtiendo precisamente en lo que sus propios arquitectos temían. El propio secretario del Tesoro del presidente Franklin Delano Roosevelt se preguntaba sobre el éxito a largo plazo de la Seguridad Social si el programa iba a ser financiado con promesas por parte del gobierno.

Durante su testimonio ante el Comité de Medios y Arbitrios en 1935, Morgenthau dijo que aunque el equipo de Roosevelt quería que la Seguridad Social "continuara indefinidamente en el futuro", no lo veía como una posibilidad mientras siguiéramos creyendo que podíamos "[pedir] préstamos al futuro para cubrir los costos".

También dijo que no creía que pudiéramos "depositar toda la confianza en el poder tributario del futuro para satisfacer las necesidades a medida que aumenten", y añadió que "no podemos esperar con seguridad que las generaciones futuras sigan desviando sumas tan grandes para el mantenimiento de los ancianos a menos que aligeremos la carga sobre el futuro en otras direcciones". En otras palabras, no veía que los estadounidenses pudieran financiar la Seguridad Social sin un recorte considerable de otros gastos.

En 2021, los peores temores de Morgenthau se hicieron realidad cuando la Seguridad Social fue sorprendida funcionando con el tanque vacío.

Invertir en pagarés

Durante la campaña presidencial de 1936, el candidato republicano Alfred Landon defendió su oposición a la Seguridad Social utilizando el ejemplo de un padre que, en lugar de enseñar a sus hijos a ahorrar, les descontaba de su sueldo y luego se gastaba todo el dinero en cosas lujosas. Cada vez que deducía el dinero, explicó Landon, lo "invertía" en "sus propios pagarés".

"Pasan los años, los hijos envejecen y llega el día en que tienen que abrir la caja de su padre. ¿Qué encuentran? Un rollo tras otro de pagarés ya ejecutados", concluyó.

Muchos jóvenes estadounidenses actualmente entienden que la Seguridad Social no cubrirá sus necesidades financieras en el futuro. Sin embargo, muchos siguen poniendo su fe en las manos de un aparataje en Washington DC que gasta mucho. ¿Y qué reciben a cambio? Pagarés.

Debido a que la Seguridad Social se presenta a menudo como un tipo de fondo en el que el dinero se preserva y se invierte para que el futuro de la gente esté asegurado, la mayoría no sabe que está tirando su dinero en un profundo agujero negro.

Afortunadamente, los estadounidenses más jóvenes de hoy son más rápidos en ver el bosque por los árboles que sus homólogos mayores y, con suerte, actuarán en consecuencia para garantizar que su jubilación sea financiada, de forma privada.

Lectura adicional:

La inmortalidad de la Seguridad Social por John Attarian

4 conclusiones del último informe sobre la solvencia de la Seguridad Social por Charles Blahous

Por qué la Seguridad Social debe fracasar, por Dean Russell

Siete mitos de la Seguridad Social por Charles Blahous

La Seguridad Social: Acaba con ella por Brenton Smith