La famosa lotería de Navidad de España une a comunidades enteras.
Hoy se realizará en España el sorteo de lotería más grande del mundo, con una bolsa total de premios de 2.59 mil millones de euros (3 mil millones de dólares). Oficialmente se llama Sorteo Extraordinario de Navidad, aunque casi todo el mundo lo conoce como El Gordo, el nombre que en España se da al premio mayor de cualquier lotería. Es una parte enorme de las celebraciones navideñas: se estima que entre 70% y 90% de los españoles participa, y cada persona gasta en promedio 70 euros (82 dólares).
A diferencia de las grandes loterías británicas, europeas o estadounidenses, en las que los individuos “compiten” entre sí por un bote gigantesco, El Gordo gira en torno a la comunidad. La gente juega en conjunto: como compañeros de trabajo, clientes habituales de un bar, miembros de clubes o equipos, o incluso barrios enteros (mi estanquillo local tiene un letrero en la ventana que exhorta a no quedarse fuera del “número del barrio Santiago”). Su sistema tipo rifa crea miles de ganadores en lugar de uno solo; de ahí el lema de El Gordo: «El mayor premio es compartir».
Como resultado, el premio mayor de 4 millones de euros (4.7 millones de dólares) palidece frente a los de otras loterías, como los 2.04 mil millones de dólares que ganó el californiano Edwin Castro en el Powerball de 2022, o los 250 millones de euros (291 millones de dólares) que se llevaron tres ganadores anónimos en el Euromillones de este año. Sin embargo, mientras que las probabilidades de ganar cualquiera de esos botes son de 1 entre 192 millones y 1 entre 139 millones, respectivamente, en El Gordo la probabilidad es de 1 entre 100,000 (aunque sigue siendo más probable que te caiga un rayo).
Cada boleto, o billete, de la lotería de Navidad en España tiene un número único de cinco cifras, del 00000 al 99999. Como solo hay 100,000 combinaciones, cada billete se imprime en múltiples ediciones o series: en 2024 hubo 193 series, es decir, 193 ediciones físicas de cada uno de los 100,000 números. Un billete completo cuesta 200 euros, pero se divide en diez partes más pequeñas llamadas décimos y con un precio de 20 euros cada una, que es lo que la mayoría de la gente compra. En 2024, el premio mayor de 4 millones de euros se repartió 193 veces, lo que significa que las 1,930 personas que habían comprado un décimo ganaron 400,000 euros cada una. El segundo premio es de 1,250,000 euros, por lo que cada uno de esos 193 décimos valía 125,000 euros, y así sucesivamente, hasta llegar a cientos de premios menores conocidos como la pedrea.
Una peculiaridad de El Gordo es que un solo número, en algunas o en todas sus series, suele venderse en un solo lugar. El año pasado, el billete ganador con el número 72480 se vendió por completo en la ciudad norteña de Logroño, capital de la región vinícola de La Rioja, y todos los billetes que obtuvieron el quinto y sexto premios se compraron en dos kioscos de Madrid. En ocasiones, un gran premio puede transformar la situación económica de una comunidad, sobre todo en el sur del país, donde el desempleo es un problema persistente. En 2016, en Pinos Puente, cerca de Granada, 451 décimos del billete ganador del segundo premio pagaron 125,000 euros cada uno, un impulso enorme para un pueblo donde 29% de la población estaba desempleada.
El Gordo es la segunda lotería más antigua del mundo, solo detrás de la Staatsloterij de los Países Bajos, que comenzó en 1726. Se celebró por primera vez el 18 de diciembre de 1812, en la ciudad suroccidental de Cádiz, sede del gobierno español en el exilio durante las guerras napoleónicas. Aunque recaudó fondos muy necesarios para cañones y municiones, algunos la consideraron moralmente cuestionable. Agustín de Argüelles, miembro del Congreso nacional, afirmó que «sería deseable adoptar medios más decentes… para sostener las necesidades públicas, pues la lotería, las rifas y otros juegos son recursos que conspiran con la inmoralidad y, en consecuencia, son incompatibles con el carácter virtuoso que debería distinguir a los españoles del futuro». Los temores de Argüelles resultaron infundados: más de dos siglos después, El Gordo es seguramente uno de los ejemplos más sanos de apuestas masivas en el planeta.
Después de que España derrotó a la Francia napoleónica en 1814, la sede de la lotería de Navidad se trasladó de Cádiz a Madrid, donde ha permanecido desde entonces. Esta tradición tan querida continuó incluso durante la Guerra Civil española de 1936–1939, periodo en el que cada bando organizó su propio sorteo. La política volvió a irrumpir en el mundo de las loterías en 2014, cuando el gobierno catalán partidario de la independencia creó su propia rival de El Gordo, a la que llamó La Grossa (en catalán, “La Gorda”). El sorteo de La Grossa se celebra el 31 de diciembre, y el más codiciado de sus 80,000 números es el 01714, una referencia al 11 de septiembre de 1714, cuando Felipe V ganó la Guerra de Sucesión Española e impuso el control de Madrid sobre Cataluña (los catalanes también celebran su Día Nacional el 11 de septiembre).
Parte del atractivo duradero de El Gordo reside en el propio sorteo, que desde 1957 se transmite por televisión. Dos jaulas esféricas doradas se colocan en el escenario del Teatro Real de la capital: en una hay 100,000 bolas con los números de los billetes, y en la otra 1,087 bolas con los montos de los premios. Cada vez que se extrae un par de bolas frente al público en vivo, el número y la cantidad se cantan, con una cadencia hipnótica y casi ritual, por dos alumnos del colegio San Ildefonso de Madrid. El suspenso se debe a que nunca se sabe cuándo saldrá el Gordo: puede ser el primer número o el último, en un proceso que dura varias horas. Esta tradición está tan arraigada que los alumnos de San Ildefonso quedaron exentos de la legislación de 2015 diseñada para proteger a los menores de las campañas publicitarias de apuestas.
El lado menos amable del carácter comunitario de El Gordo, por supuesto, es que alguien puede quedarse fuera, y yo he visto que eso ocurre. Mis padres viven en Villanueva de la Concepción, un pueblo rural cerca de Málaga con unos 3,500 habitantes. A la hora de la comida del 22 de diciembre de 2015, bajamos a la plaza principal por una bebida y encontramos a la gente destapando botellas de champaña, bailando y cantando. Pronto supimos que un colectivo local de unas 50 personas había comprado 150 décimos del número ganador y se había llevado 60 millones de euros entre todos. Varios ganaron el premio máximo por décimo de 400,000 euros.
Un par de dueños de bares del pueblo estuvieron entre los más afortunados, pero no así, según resultó, el malhumorado que nos estaba atendiendo. Salvador, o Salvi para los locales, había decidido no participar, probablemente para ahorrar un poco de dinero en una época cara del año. No creo que se haya recuperado nunca. Compartir puede ser el mayor premio para los ganadores de El Gordo; pero para los perdedores es el castigo más cruel.