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lunes, febrero 17, 2020

Cómo El Manantial de Ayn Rand nos muestra que hay más en la vida que el dinero

El Manantial (Fountainhead) es una novela entera sobre un artista que se niega a venderse.


En 1943, se publicó El Manantial de Ayn Rand. La novela relata la historia de un pobre desertor de la escuela de arquitectura, Howard Roark, y cómo navega – o no navega – la escena de la arquitectura de Nueva York. Rand es una heroína para muchos y para muchos más, una villana.

¿Y por qué no lo sería?

Escribió, además de sus libros de ficción, otros titulados La virtud del egoísmo y el capitalismo: El Ideal Desconocido. ¿La virtud del…egoísmo? ¿La temeraria y codiciosa búsqueda de la ganancia como ideal? Qué horrible. ¿No sabe ella que hay algo más en la vida que el dinero?

Por supuesto que sí. Afirmar que sólo le importaba el dinero y que la gente sólo debería preocuparse por el dinero es mostrar que no has leído sus libros o al menos no los has entendido. Esto es para decir que te has perdido lo que está claramente ahí.

Un caso de estudio: El Manantial

Considere leer Fountainhead. Intenté leerlo en la universidad, me di por vencido y finalmente lo leí (junto con La Rebelión de Atlas) como estudiante de posgrado. El Manantial es una novela entera sobre un artista que se niega a venderse. Parece extraño esto por parte de una escritora famosa por sus himnos al capitalismo y a las ganancias. Centrarse únicamente en lo que dice sobre el beneficio y el egoísmo es descuidar su profunda ética de fidelidad a las normas objetivas del bien y del mal.

El compromiso inquebrantable con los principios es la razón por la cual Roark no cede.Le importa diseñar según sus normas y ser fiel a su visión de lo que debe ser un edificio, cómo cambia según los materiales disponibles y para qué se diseña el edificio. No le importa ser famoso. No le importa ser rico. No le importa obtener crédito. Le importa su visión y verla cumplida.

Por el contrario, su némesis Peter Keating es la estrella del mundo de la arquitectura de Nueva York. Es rico. Es famoso. Pero es un fraude y un farsante sin principios. Diseña pobremente pero con el estilo de la época como dicta en parte Ellsworth Toohey, un intelectual y crítico de arquitectura que se rodea de mediocridad y que trabaja para destruir la excelencia genuina (por lo tanto, odia a Roark). El único trabajo bueno de Keating no es su trabajo en lo absoluto: es el de Roark. Pero Roark, de nuevo, no quiere el crédito. Sólo quiere ver su visión hecha realidad.

A Keating se le encarga el diseño de un proyecto de viviendas. Como siempre, hace que Roark haga el trabajo de diseño por él, y de nuevo Roark sólo quiere ver que el edificio se haga exactamente según sus especificaciones. Pero, otras personas ponen sus manos en el proyecto. Añaden un elemento aquí, un pequeño teatro allá. Ellos destrozan la visión de Roark, y Keating no hace nada para detenerlos. Roark sí lo hace: dinamita el edificio.

La verdadera visión de Rand

El libro tiene todos los elementos que hacen una novela de Rand una novela de Ayn Rand. Personajes unidimensionales, perfectos o perfectamente defectuosos que se escriben para resaltar virtudes o vicios muy específicos. Drama judicial en la corte. Largos discursos. Sexo. Al final de la novela, Roark está de pie triunfante en lo alto de una torre que está construyendo, un faro del triunfo de la razón y el principio sobre la vanidad y la avaricia. Difiera, si quiere y tiene que hacerlo, a algunas o la mayoría o todas las posiciones filosóficas y éticas de Rand. Yo mismo estoy en desacuerdo con su ateísmo, entre otras cosas. Pero antes de lanzar calumnias a una escritora y a un montón de libros que han tenido una marcada influencia en tanta gente porque no está de acuerdo con su exaltación del “egoísmo”, piense que es posible que la haya malinterpretado.

Este artículo de Forbes fue reeditado con permiso.


  • Art Carden is a Professor of Economics, author, and co-editor of the Southern Economic Journal.