Fauci no coordina ni con sus propias estadísticas, pero el gobierno quiere decidir qué es "desinformación" en las redes sociales

La desinformación es mucho más destructiva cuando emana de un "Ministerio de la Verdad" monopólico.

Esta semana, el senador Rand Paul (R-KY) y el director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) Anthony Fauci se enfrentaron en la arena pública una vez más.

Ambos han discutido con frecuencia sobre la política en materia de pandemia en las audiencias de los comités del Congreso durante el último año y medio y sus debates han sido a menudo polémicos. Pero en este caso se trataba de un Fauci especialmente agotado. En el breve intercambio, Fauci miró a su alrededor en busca de ayuda en la sala, llamó mentiroso a Paul y gritó "¡no sabes de lo que estás hablando!" mientras Paul procedía a interrogarle.

En su declaración inicial, Paul hizo referencia a un documento académico que pone en duda aún más los orígenes de la variante COVID-19 que dio la vuelta al mundo. "Nuestra hipótesis es que el progenitor directo del SARS-CoV puede haberse originado tras los eventos de una recombinación secuencial entre los precursores de estos SARSr-CoV", afirmaron los numerosos científicos y médicos autores de la investigación.

Las estadísticas son las últimas de una larga serie de pruebas que han surgido indicando la viabilidad de la teoría de que la enfermedad no sólo provino de un laboratorio, sino que los NIH realmente financiaron el laboratorio y la investigación que pudo haberla producido. Sin embargo, en una audiencia llevada a cabo en mayo, cuando el Dr. Paul le presionó al respecto, Fauci negó que su agencia financiara la investigación de ganancia en función en el Instituto de Virología de Wuhan (WIV).

Esas declaraciones fueron puestas en duda. Los NIH sí financiaron una investigación en el WIV que analizaba especímenes de murciélagos, recogidos en cuevas de China, para estudiar su potencial capacidad para infectar a los humanos. La subvención se hizo de forma indirecta a través de una organización sin fines de lucro llamada *EcoHealth.

"Dr. Fauci, sabiendo que es un delito mentir al Congreso, ¿desea retractarse de su declaración del 11 de mayo en la que afirmaba que los NIH nunca financiaron investigaciones de ganancias en función y continuar con su camino?" preguntó Paul.

En respuesta, Fauci declaró: "Senador Paul, nunca mentí ante el Congreso y no me retracto de esa declaración. Este documento al que se refiere fue revisado por personal cualificado, de arriba a abajo en la cadena, y se determinó que no se trataba de una ganancia en función".

Parece que en lugar de discutir los números verdaderos, Fauci recurre ahora a la semántica en torno a la definición de "ganancia en función", pero incluso para un aficionado está cada vez más claro que Fauci engañó al público estadounidense durante algún tiempo sobre este asunto. Sabía que autorizaba la financiación y no lo comunicó, ni siquiera cuando se lo preguntó un senador en ejercicio.

Paul no lo aceptó. "Voy a enviar una carta al Departamento de Justicia pidiendo una denuncia penal porque ha mentido al Congreso. Tenemos científicos que se alinearon por docenas para decir que la investigación que estaba financiando era una ganancia en función", le dijo Paul a Sean Hannity.

Si me engañas una vez es mi culpa, si me engañas dos veces quizás eres Fauci

Desde luego, no sería la primera vez que Fauci es sorprendido dando información falsa al pueblo estadounidense, ni mucho menos.

Desde el principio de la crisis, Fauci consideró oportuno mentirle a la gente y controlar la información valiosa en torno a la pandemia.

Mientras la gente se apresuraba a comprar mascarillas y otras prendas de protección, él hacía declaraciones desaconsejando el uso de las mascarillas y afirmando que no eran eficaces para bloquear la enfermedad. Por supuesto, el gobierno cambió rápidamente su posición y sigue exigiendo el uso de mascarillas en lugares públicos hasta el día de hoy, a pesar de la disponibilidad de las vacunas.

Por su parte, Fauci afirma que no se arrepiente de haber mentido al pueblo estadounidense, poniendo teóricamente en peligro a millones de vidas, según su postura actual, porque en aquel momento había escasez de equipo protector (EPI).

Las pruebas sugieren que podría haber otra capa en el cuento que complica la narrativa sobre el cambio en la postura de Fauci. Pero si escuchamos el relato de Fauci, esencialmente creía que estaba bien priorizar algunas vidas sobre otras y mentirle a la gente en el proceso.

La audacia de creer que es moralmente apropiado jugar a ser Dios con la vida de las personas y determinar quién debe tener acceso a la información de salud pública en una crisis es espantosa y es una tendencia que Fauci siguió.

El verano pasado aconsejó el cierre de las escuelas en todo el país, a pesar de que la verdadera ciencia siempre demostró que los niños eran prácticamente inmunes a la enfermedad. En lugar de dar a los distritos locales la información básica necesaria para la prevención y permitirles determinar qué medidas eran las adecuadas, Fauci volvió a considerar adecuado utilizar su importante influencia para presionar a las escuelas para que cerraran en todo el país.

La orientación sin precedentes de Fauci, que dirigía a los legisladores para que simplemente cerraran los negocios y las escuelas, sabemos ahora, condujo a un aumento devastador de  abusos domésticos, enfermedades mentales, intentos de suicidios y una mala educación de innumerables niños.

Paul se enfrentó a Fauci en muchos de estos temas también, y cada vez el senador de Kentucky demostró que tenía razón - aunque ni él ni el pueblo estadounidense recibió una disculpa por las falsas narrativas o las horribles ramificaciones de ellos en nuestra sociedad.

La hipocresía

Para empeorar la herida, el gobierno se nombró a sí mismo como el único árbitro de la verdad cuando se trata de información sobre el coronavirus. La Administración Biden ha afirmado que la desinformación en las plataformas de las redes sociales está "matando a la gente" y ha estado presionando abiertamente a *Facebook para que elimine las publicaciones que no se alinean con su narrativa.

"Estamos identificando las publicaciones problemáticas en *Facebook que difunden desinformación. Estamos trabajando con médicos y expertos en medicina... que son populares entre su audiencia con información precisa. Así que estamos ayudando a difundir contenidos fiables", dijo la Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki.

Esto es preocupante por múltiples razones. En primer lugar, es una violación a la libertad de expresión y del libre mercado que el gobierno le indique a a cualquier empresa privada cómo llevar a cabo sus operaciones. Simple y llanamente.

Además, el gobierno no tiene por qué estar en posición de determinar lo que es o no es  verdad. Les han pillado mintiendo más veces de las que podemos contar y es probable que sigan haciéndolo, dado que engañar al público suele servir para aumentar su propio poder.

El historial de inexactitud del gobierno no comienza en absoluto con el COVID, pero ciertamente ha crecido con el coronavirus. Esta es la última entidad a la que le deberíamos confiar el monopolio de la información.

El desastroso historial de desinformación de Fauci, puesto al descubierto a lo largo de sus numerosas rondas con Rand Paul, demuestran por qué el gobierno no tiene nada que hacer para intentar ser una fuente monolítica y árbitro de la verdad. La desinformación es mucho más destructiva cuando emana de un monopolio o "Ministerio de la Verdad". Y la verdad tiene muchas más posibilidades de superar a la falsedad en un mercado libre de ideas.