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miércoles, septiembre 8, 2021
Image Credit: Raysonho

Ex CEO de McDonald’s acaba de explicar cómo un salario mínimo de $15 dólares sería contraproducente para los trabajadores


Los empleados que serán reemplazados por una pantalla no estarán mejor.

Los defensores de un salario mínimo federal de $15 dólares, como el senador progresista Bernie Sanders, argumentan que sacaría a millones de trabajadores de la pobreza. Pero el ex director general de McDonald’s acaba de advertir que aumentar artificialmente el costo de la mano de obra podría acelerar el camino hacia la automatización y, en cambio, dejar que muchos trabajadores sean sustituidos por máquinas.

“Van a forzar al alza el costo de la mano de obra, lo que significa que van a obligar a la gerencia a encontrar alternativas, lo que significa que van a perder puestos de trabajo”, declaró Ed Rensi a Fox Business

El ex ejecutivo dijo que, si bien la imposición de salarios más altos podría sonar muy bien a primera vista, empresas como McDonald’s responderían subiendo los precios o encontrando formas de reducir los costos, como el aumento de la automatización. 

Según Fox, Rensi argumentó que “los consumidores acabarán cargando con los costos asociados con la subida salarial y que el impulso hacia la automatización tiene como objetivo mantener la comodidad y la rapidez de la comida rápida”. También advirtió que la automatización le permitirá a las “grandes instituciones” tomar el control del sector a costa de las pequeñas empresas”.

De hecho, la investigación económica ha demostrado que los McDonald’s de todo el país han subido los precios para compensar casi todos los costos asociados a las anteriores subidas del salario mínimo. Básicamente, la gente común no se benefició. En algún momento, si no pueden seguir subiendo los precios, las tiendas se verán incentivadas a empezar a buscar agresivamente la automatización y a despedir a los trabajadores actuales.

McDonald’s ya está explorando esta estrategia. Está probando una nueva tecnología automatizada de pedidos por voz en 10 restaurantes de Chicago, y hasta ahora ha conseguido un índice de precisión del 85%, con lo que el personal sólo tiene que ayudar en 1 de cada 5 pedidos. El aumento artificial de los costos laborales a través de los mandatos gubernamentales no hará sino acelerar esta tendencia. 

Por supuesto, no hay nada inherentemente malo en la automatización o el desarrollo de nuevas tecnologías. Al menos, no cuando provienen del proceso natural de mejora de la productividad en un mercado competitivo. Al fin y al cabo, a todos nos conviene que la industria del automóvil haya desplazado y “automatizado” la industria de los coches de caballos.  

El problema surge cuando el gobierno pone el pulgar en la balanza.

Los empresarios, como todos los actores racionales de nuestra economía, toman decisiones “al margen“. Consideran el costo de un empleado más, una hora más de trabajo, etc., y lo sopesan frente al beneficio de ese empleado, hora, etc. Si el beneficio compensa el costo, se opta por la opción; si no, no se hace. Sin embargo, cuando el gobierno se entromete artificialmente en los costos y beneficios -por ejemplo, aumentando arbitrariamente los costos laborales-, las empresas acaban tomando decisiones diferentes. Cuando se trata de automatizar la mano de obra, es una receta para el desempleo prematuro.   

Para ser claros, la aceleración de la automatización no es la principal consecuencia de los errados aumentos del salario mínimo. Las principales consecuencias son la pérdida directa de puestos de trabajo y el aumento de los precios que erosionan cualquier ganancia. 

Pero como las leyes de salario mínimo alteran artificialmente los incentivos a los que se enfrentan los empresarios, fomentan un cambio prematuro hacia la automatización. Y por mucho que los progresistas, como Bernie Sanders, deseen que no sea así, los trabajadores sustituidos por una pantalla no estarán mejor.