Respuesta de McDonald's a la alza del salario mínimo afecta la "lucha por los 15 dólares", según nuevo estudio

La mayoría de los costos laborales por el alza del salario mínimo se tradujeron en un equivalente aumento en los precios del menú.

La presión por un salario mínimo federal de 15 dólares continúa en todo el país. Pero una nueva investigación muestra que si gana la "lucha por los 15 dólares", el mayor perdedor podría ser tu cartera la próxima vez que quieras comerte un Big Mac o un Egg McMuffin.

Un estudio publicado recientemente revela que las anteriores subidas del salario mínimo se convirtieron en precios mucho más altos para los consumidores. 

El economista de Princeton, Orley C. Ashenfelter y el economista checo Štěpán Jurajda estudiaron los precios y salarios de casi todos los restaurantes McDonald's en Estados Unidos. Encontraron una "transferencia total o casi total de los precios de los mayores costos laborales inducidos por el salario mínimo". Esto significa que, al aumentar enormemente los costos de producción, las subidas del salario mínimo dieron lugar a un aumento equivalente en los precios del menú. 

Un aumento del salario mínimo nominal no quiere decir que los trabajadores estén realmente mejor

¿Qué significa esto? 

Pues que las subidas del salario mínimo pretenden ayudar a los trabajadores. Sus defensores afirman que todo el mundo merece un "salario digno" y argumentan que un aumento salarial impuesto por el gobierno supondrá un aumento de los salarios de los trabajadores. Por el contrario, la contrapartida más común contra los aumentos del salario mínimo es que conducen al desempleo. Esto es cierto, y la Oficina Presupuestaria del Congreso, sin partidismo, estima que un salario mínimo federal de 15 dólares eliminaría por lo menos 1.4 millones de puestos de trabajo. 

Sin embargo, el ejemplo de McDonald's nos recuerda que también hay otro ángulo en este debate. Incluso si el aumento del salario mínimo no eliminara puestos de trabajo, seguiría causando daños de otras maneras.

Quienes están a favor de aumentar el salario mínimo apuntan los salarios nominales de los trabajadores y argumentan, con razón, que algunos trabajadores verían cifras más altas en sus cheques cada semana. Sin embargo, las cifras nominales no son lo que realmente importa. Los ingresos reales y el nivel de vida de un trabajador se miden mejor por el poder adquisitivo de su salario.

Si el sueldo de un cajero de McDonald's aumenta un 20%, después de un aumento del salario mínimo, pero los precios de la comida y otras cosas en las que gasta su sueldo aumentan en una cantidad similar, no estará verdaderamente mejor. 

Esto ocurriría en toda la economía, no sólo en el área de la comida rápida.

Un ejemplo conmovedor es el de Rachel Grezler, de la Heritage Foundation, que estudió cómo el aumento del salario mínimo repercutiría en el costo del cuidado de los niños, un gasto enorme para muchas familias de la clase trabajadora. 

"Los costos en el cuidado de los niños aumentarían un promedio del 21% -unos 3.728 dólares más al año por dos hijos- y hasta un 43%, o más de 6.000 dólares, en algunos estados", informa la Heritage Foundation. "El impacto sería mayor en las zonas menos caras; en Luisiana, Oklahoma y Mississippi, los costos se dispararían entre un 37% y un 43%". 

Así que, para disgusto de los legisladores progresistas que pregonan el aumento del salario mínimo, los padres y trabajadores no se verían realmente beneficiados por un aumento nominal de su salario semanal, porque simplemente se traduciría en un aumento de los precios de los bienes y servicios de los que dependen. 

Defensores del salario mínimo se obsesionan con lo que se ve e ignoran lo que no se ve

Entonces, ¿por qué los defensores del aumento del salario mínimo siguen impulsando esta política a pesar de estas realidades? Es muy sencillo: Son víctimas de la falacia trágicamente extendida, identificada por primera vez por el economista Frederic Bastiat, de centrarse en lo que se ve e ignorar lo que no se ve.

Al explicar la teoría de Bastiat, el economista Henry Hazlitt denunció la "persistente tendencia de los hombres a ver sólo los efectos inmediatos de una política determinada, o sus efectos sólo en un grupo especial, y a descuidar la investigación de los efectos a largo plazo de esa política no sólo en ese grupo especial sino en todos los grupos". 

Hazlitt llamó a esto "la falacia de pasar por alto las consecuencias secundarias".

Este es exactamente el error que cometen los defensores del salario mínimo. Sólo ven el aumento nominal de los pagos semanales a los trabajadores, que puede suponer un aumento salarial impuesto por el gobierno. Pero no ven más allá. No tienen en cuenta a los futuros trabajadores que no serán contratados en lo absoluto y los millones de aumento de precios que borrarían en gran medida las ganancias salariales nominales después de todo. 


Como demuestra claramente la respuesta de McDonald's ante las subidas del salario mínimo, no existe un “almuerzo gratis”. Por eso la "lucha por los 15 dólares" perjudicaría a la mayoría de los mismos trabajadores estadounidenses a quienes se pretende ayudar, por lo que se verían obligados a pagar más por su próximo Big Mac, McFlurry o (sobrevalorado) papas fritas en McDonald's.