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lunes, diciembre 14, 2020

Nuevo estudio: Militarizar la policía no reduce el crimen

Un programa federal creado por el Congreso estadounidense hace más de 30 años transfirió a la policía local: 80.000 rifles, 12.000 bayonetas, 4.000 cuchillos de combate, cerca de 500 "robots detonadores de bombas", 50 aviones, "visores de visión nocturna para francotiradores", entre otros.

Image Credit: PixaBay

La mayoría de los estadounidenses probablemente no saben que los departamentos de policía de todo el país tienen acceso a lanzagranadas, aviones no tripulados, vehículos blindados y otros equipos de uso militar. Pero lo hacen, gracias a una oscura política federal que le permite a los militares transferir el equipo excedente a las fuerzas del orden. 

Las nuevas investigaciones ponen en duda la principal justificación de este programa: la seguridad de la policía y la reducción del crimen. Mientras tanto, los críticos dicen que hace más probable el abuso policial. 

La política en sí misma se conoce como el “Programa 1033”. Creado por el Congreso, por primera vez hace más de 30 años, permitió la transferencia de equipo militar a la policía para su uso en la Guerra contra las Drogas. Con el tiempo, los legisladores ampliaron la política para abarcar esencialmente todos los propósitos de aplicación de la ley.

De acuerdo con el Departamento de Defensa, aproximadamente 8.200 agencias encargadas de aplicar la ley en todo el país participan en el programa. En total, el ejército ha transferido a los departamentos de policía locales más de 7.400 millones de dólares en equipos. 

Una investigación de la NPR sobre el historial del programa, desde 2006 hasta 2014, encontró que el mismo transfirió a la policía local 80.000 rifles, 12.000 bayonetas, 4.000 cuchillos de combate, casi 500 “robots detonadores de bombas”, 50 aviones, “visores de visión nocturna para francotiradores”, entre otros.

En 2015, la administración Obama puso modestas limitaciones en el tipo de equipo que podía ser transferido a través del Programa 1033. Sin embargo, explica USA Today, el Departamento de Justicia retiró estas restricciones en 2017, restaurando el status quo. 

Mirando datos más recientes, Yahoo News informa que algunos de los equipos transferidos en 2019 no fueron tan controversiales, como los vehículos estándar y los suministros diarios. Pero señala que otros equipos incluían lanzagranadas, “vehículos protegidos contra emboscadas resistentes a minas (MRAP), diseñados para soportar dispositivos explosivos improvisados (IED) en zonas de guerra” y aviones teledirigidos de grado militar que costaron hasta 22 millones de dólares.

En resumen, no hay duda de que se  ha militarizado a la policía en los EE.UU. El único debate es si darle a los funcionarios de la policía, que sin duda tienen un trabajo peligroso, un equipo militar realmente mejora la seguridad pública, como insisten los defensores de esta política.

Un nuevo estudio revisado por colegas concluye que esto no es así. 

Los investigadores de la Universidad Estatal de Louisiana y de la Universidad de Emory examinaron las estadísticas registradas por el Programa 1033 y no encontraron ninguna evidencia de que redujera el crimen de manera significativa. Desmienten así los estudios anteriores que pretendían mostrar tal efecto y explican por qué esos resultados son defectuosos.

“Lo más importante que deben saber los responsables políticos y el público es que no se puede justificar la entrega de equipos militares excedentes a los departamentos de policía con la excusa de que esto conducirá a una reducción de la delincuencia”, dijo el profesor de Emory, Tom Clark. “No hay evidencias de eso”. 

No sólo hay amplia evidencia de que este tipo de equipo no protege la seguridad pública, sino que hay más pruebas de que no protege a los oficiales de policía. De acuerdo con un estudio de 9.000 departamentos policiales en los EE.UU., este equipo no ha tenido ninguna relación con el número de funcionarios muertos o heridos en el cumplimiento del deber.

Sin beneficio para la seguridad pública y con una obvia amenaza de abuso, los legisladores deben tratar de reducir la militarización de la policía.

Lo más preocupante de todo es que otras evidencias muestran que la militarización de la policía ha llevado a un empeoramiento de las relaciones entre los ciudadanos y los funcionarios. Ha causado un cambio de mentalidad en la forma en que la policía ve a los ciudadanos a quienes sirven y ha llevado a un mayor uso de armas de guerra contra los ciudadanos norteamericanos.

¿Y ahora qué? Sin beneficio para la seguridad pública y con una obvia amenaza de abuso, los legisladores deben tratar de reducir la militarización de la policía.

El senador republicano Rand Paul y el senador demócrata Brian Schatz han presentado un proyecto de ley para hacer exactamente eso. Permitiría la transferencia de suministros normales y equipo defensivo, pero detendría la transferencia de equipo ofensivo como aviones no tripulados y vehículos blindados. También crearía un nuevo sistema de transparencia para el Programa 1033 y otras iniciativas similares, requiriendo que las transferencias se hagan públicas.

The Stop Militarizing Law Enforcement Act institutes key reforms while ensuring officers still have access to protective equipment so they can do their jobs as safely as possible. Read more here: https://t.co/4VkQ3BWDVH

“Durante años, he luchado para detener la militarización federal de los departamentos policiales locales”, expresó Paul en junio. “Apoyo a nuestros oficiales, pero no creo que sea beneficioso para los vecindarios, a lo largo de Estados Unidos, tener el mismo tipo de armas militares que se usan comúnmente en Afganistán”.

Con un impulso creciente, después de la muerte de George Floyd en mayo, y otros casos de presunta brutalidad policial, una reforma de la justicia penal con sentido común puede finalmente ser posible en los próximos años. Poner fin a los programas que militarizan a la policía, y que no aumentan la seguridad pública, sería un buen comienzo.