Medios de comunicación consideran que es una conspiración hablar de una sociedad sin dinero en efectivo, después de amonestar el uso del mismo.

No es una locura preocuparse por la guerra contra el dinero en efectivo.

Antes de que hubiese escasez de monedas, el dinero en efectivo estaba siendo atacado en los medios de comunicación y presentado como un peligro COVID-19. Ahora los medios de comunicación se aseguran de que todos sepan que sólo pensar en una inminente sociedad sin dinero es efectivamente una "teoría conspirativa".

En el apogeo de la ansiedad por el coronavirus, la CNN reprendió al pueblo americano por usar dinero en efectivo. "NO saque un montón de dinero del banco" señalaba un titular, y "Dinero sucio: El caso contra el uso de dinero en efectivo durante el brote de coronavirus", decía otro encabezado.

CBS News también publicó una nota contra el dinero en efectivo en ese momento, al igual que otras redes de noticias principales, pero las historias más recientes fingen preocupación por la creciente sospecha de un inminente golpe digital contra el papel y el dinero acuñado.

Siempre es gracioso ver cómo los medios manipulan las emociones, dándonos algo por lo que estar indignados un día y tratando de calmarnos al día siguiente, por si nos indignamos equivocadamente.

Los norteamericanos deberían preocuparse por dejar de usar del dinero en efectivo, y no hay nada malo en cuestionar quién se beneficiaría y quién perdería en una sociedad sin dinero. Si eso te convierte en un teórico de la conspiración a los ojos del periodista promedio, no importa.

El año pasado, el director general de Bank of America, Brian Moynihan, dijo: "Queremos una sociedad sin dinero en efectivo".

Los grandes bancos y las instituciones financieras obtendrían beneficios evidentes, más allá del ahorro de los costos en las transacciones en monedas y papel, así como los de su transporte. Tendrían mucha más información a granel para recoger sobre sus clientes.

En la era de la “Cultura de la Cancelación”, otras consecuencias, tipo pesadillas, son sorprendentemente fáciles de elaborar. La diferencia entre estar prohibido en las plataformas sociales y las plataformas financieras es una cuestión de nivel, y esto último ya está sucediendo.

No hay ningún inconveniente en una sociedad sin dinero en efectivo para sus más feroces defensores. No están preocupados en encontrar un trabajo extra, que les pague por bajo la mesa, o trabajar por propinas. No son niños que intentan cortar el césped o que están fuera del mercado por el salario mínimo y las leyes de trabajo infantil.

Los grandes jugadores prosperan en los regímenes de regulación de arriba a abajo. Los más pequeños que podrían mejorar su posición necesitan la libertad que el dinero proporciona.

Desafortunadamente, algunos progresistas de izquierda están encabezando esfuerzos para "ayudar" a la gente de los estratos económicos más bajos a ser envueltos por el sistema digital, post-efectivo. Eso supondría subvencionar cuentas corrientes gratuitas u otro acceso especial al sistema financiero.

Por fin se garantizará la inclusión y la igualdad una vez que el "dinero en efectivo fascista" quede fuera del camino. El lema de la campaña será algo así.

Muchos defensores de la lucha contra el dinero en efectivo también tienden a favorecer los tipos de interés negativos y a dar mucha más libertad a los bancos centrales. Tales políticas son más fáciles de promulgar sin formas físicas de moneda de curso legal. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, expresó su aversión a las tasas de interés negativas "por ahora" en mayo, pero el presidente Donald Trump y otros teóricos monetarios apoyan la idea.

Los tipos de interés negativos significan el fin del ahorro, de modo que el consumismo se convierta en algo que abarca toda la actividad económica. El estímulo permanente se convertiría en una fuerza obligatoria, en lugar de un alivio en medio de una recesión.

Por lo tanto, la amenaza de una sociedad sin dinero en efectivo es real. Por muy urgente que sea la amenaza en el entorno actual, rápido e impredecible, la gente tendrá que decidir por sí misma.

La actual escasez de monedas es vista por algunos como una evidencia de un aceleramiento, que puede o no ser el caso. Debido a que no fue una narrativa generada por los medios, ha sido ampliamente denunciada como una teoría de conspiración.

Sin embargo, la escasez de monedas tiene una explicación razonable, dado el encierro y el distanciamiento social. Las pequeñas empresas están perdiendo frente a Amazon y otros servicios en línea, por lo que las monedas se están utilizando mucho menos.

"Creo que la mayoría de los comerciantes, especialmente los pequeños comerciantes y los comerciantes de pequeñas transacciones, todavía preferirían aceptar dinero en efectivo", dijo K. Craig Wildfang en una entrevista con Axios. Él está con la firma de abogados Robins Kaplan que, en nombre de los comerciantes, está demandando contra los cargos por pasar la tarjeta.

Teniendo en cuenta que más del 90% de las empresas quiebran en los dos años siguientes a un desastre, según la Administración de Pequeñas Empresas de los Estados Unidos, está casi garantizado que habrán menos empresas que luchen por dinero en efectivo como opción, siempre y cuando se mantengan los cierres de COVID-19 y las órdenes de emergencia.

Incluso cadenas más grandes como CVS, Kroger, Walmart, y otras se niegan a dar cambio, y en su lugar deciden donar los centavos extra a la caridad o digitalizar el valor para la próxima compra del cliente.

Como explica Clifford Thies del Instituto Americano de Investigación Económica, hay una buena razón detrás de la escasez de monedas. Es bastante conocido que los centavos cuestan más de lo que valen para su producción, pero también añade a su costo total el tiempo perdido en contarlos en las transacciones así como el de su transporte.

Thies estima que el uso de centavos cuesta hasta 500 millones de dólares al año, lo que puede ser más costoso que simplemente redondear los precios al níquel o al dólar más cercano. Gracias a la inflación monetaria, esas mismas dinámicas tienen un efecto sobre los níqueles, centavos y monedas de 25 centavos, que se producen con metales mucho más baratos de lo que su forma original requería.

Ahí está la respuesta. Testigo de los altos precios récord del oro y la plata. El dólar estadounidense está siendo impreso (digitalmente) en el olvido, junto con billones y billones de dólares que están siendo convocados por el Congreso para financiar múltiples proyectos de ley de alivio de COVID-19.

El dinero en efectivo puede ser el último bastión de valor, ya que conserva cierta escasez en relación con los dólares digitalizados. Es importante para el sustento y la libertad de las personas que se defienda vigilantemente.

No dejes que los medios de comunicación te avergüencen para que te adaptes a una sociedad sin dinero. Es una locura no cuestionar un sistema que claramente algunos no tienen reparos en querer imponer a la fuerza para todos.