Las ideas son los motores del cambio social

La mejor manera para cambiar el curso y extensión de las políticas públicas actuales es cambiar el clima de ideas.

"Quienes construyen sobre ideas, construyen por una eternidad".
Ralph Waldo Emerson

Las ideas son el motor más poderoso para el cambio social. Para facilitar un retroceso del estado leviatán, se requiere un cambio favorable en la apreciación intelectual de una sociedad libre. Como señaló el ex congresista y candidato presidencial Ron Paul: 

“Una cosa que mis años en Washington me enseñaron es que la mayoría de los políticos son seguidores, no líderes... Los políticos no apoyarán la libertad individual y el gobierno limitado a menos y hasta que la gente los obligue a hacerlo".

Como un ejemplo de esto, considere la oposición del candidato Barack Obama al matrimonio homosexual en el 2008, que "evolucionó" para apoyarlo en el 2012, que resultó ser el mismo año en que las encuestas de opinión mostraban que el apoyo público entraba en territorio positivo. Con ese fin, nuestro enfoque no debe estar en convencer a los políticos o en ponerse al día con los funcionarios actuales quienes cambiarán sus opiniones regularmente. En cambio, deberíamos trabajar en impactar a la opinión pública atacando la inmoralidad y la corrupción de la institución del Estado mismo. 

SÓLO DI NO A LAS POLÍTICAS PARTIDISTAS 

Para alcanzar una voz más efectiva en favor de la libertad y el libre mercado, los defensores deben promover estas ideas sin el tribalismo divisivo de las políticas partidistas que sirven únicamente para endurecer las ideas preconcebidas de las personas. En cambio, el enfoque debe estar en promover la supremacía intransigente de los derechos individuales, en lugar de simplemente discutir a favor de "su equipo". 

En cambio, deberíamos trabajar en impactar a la opinión pública atacando la inmoralidad y la corrupción de la institución del Estado mismo.

A la luz de la drástica expansión del gobierno en los asuntos de nuestra vida cotidiana y la gran desaprobación de los dos principales candidatos presidenciales del partido en 2016, hay un movimiento lleno de energía sedientos de puntos de vista alternativos fuera del poco imaginativo y gastado paradigma"R vs. D" (En América Latina, Izquierda vs Derecha). 

Es el momento adecuado para sacar provecho de esta alienación, pero sólo una articulación basada en principios y consistente con la filosofía de la libertad servirá. Las ideas radicales deben ser aceptadas, no abandonadas o evitadas. El hecho de que no haya posibilidades de victorias políticas, como la abolición del Departamento de Educación de EE.UU. o la Reserva Federal, no significa que no debamos articular vociferadamente nuestros objetivos.  

¿Qué ha hecho que nos apegemos a lo “políticamente posible"? Una deuda nacional de $21 billones, la tasa de encarcelamiento más alta del mundo, Obamacare, y mucho, mucho más.

Como dijo Friedrich Hayek en su ensayo de 1949 The Intellectuals and Socialism

“Aquellos que se han preocupado exclusivamente por lo que parecía practicable en el estado de opinión existente, han encontrado constantemente que incluso esto se ha vuelto políticamente imposible, como resultado de cambios en una opinión pública que no han hecho nada por guiar. A menos que podamos hacer de los cimientos filosóficos de una sociedad libre una vez más un tema intelectual vivo, y su implementación una tarea que desafía el ingenio y la imaginación de nuestras mentes más vivas, las perspectivas de libertad son de hecho oscuras. Pero si podemos recuperar esa creencia en el poder de las ideas, que fue la marca del liberalismo en su mejor momento, la batalla no se pierde”.

INTUICIÓN MORAL

Desafortunadamente, muchos partidarios de la libertad empresarial y la libertad personal entienden intuitivamente que dichos sistemas son medios superiores para mejorar la prosperidad y los niveles de vida de todos, pero luchan por explicar por qué. 

Como resultado, no pueden debatir de manera coherente con progresistas, liberales y estatistas. Además, sus argumentos no son convincentes para el "medio persuasivo" de la población que busca opiniones informadas para moldear su punto de vista. Lamentablemente, la base de los argumentos de muchos activistas en favor de los mercados libres y la libertad individual contienen un poco más de profundidad intelectual que los puntos de conversación pronunciados por los presentadores de programas de radio u otras cabezas parlantes. 

Este es un síntoma del clima político que tiene décadas de antigüedad y el cual derrama montañas de recursos para hacer que su "equipo" gane las próximas elecciones sin prestarle atención a la difusión de los principios de la filosofía de la libertad.  

Y como el psicólogo social Jonathan Haidt explica tan bien en su libro The Righteous Mind: Why Good People are Divided by Politics and Religion, las personas son persuadidas ante todo por la intuición moral; la razón y el razonamiento vienen después. ¿Cuándo fue la última vez que una tabla de datos o un gráfico circular cambió su opinión sobre el papel adecuado del gobierno en la sociedad? 

En resumen, la mejor alternativa para cambiar la extensión y dirección de las políticas públicas actuales es cambiar el clima de ideas.

La continua erosión de nuestras libertades debe combatirse a través de una promoción más persuasiva de los mercados libres y la libertad liderando con la superioridad moral de una sociedad y una economía libres. Los datos y los estudios académicos sirven meramente como un complemento de las creencias formadas por los instintos morales.

En resumen, la mejor alternativa para cambiar la extensión y dirección de las políticas públicas actuales es cambiar el clima de ideas, lo que lleva a apelar a la inmoralidad del control social ejercido por parte del Estado. 

 Como escribió Ludwig von Mises en Human Action:

“Ningún gobierno, ya sea democrático o dictatorial, puede liberarse del dominio de la ideología generalmente aceptada".

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