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domingo, noviembre 14, 2021

¿El plan “Build Back Better” de Biden reducirá realmente la inflación?

No, según estos dos renombrados economistas monetarios.

FEE Composite | CC By WikiMedia Commons | CC By NeedPix

La inflación está afectando a millones de estadounidenses. En gran parte gracias a la impresión indiscriminada de dinero, los precios al consumidor han aumentado y están costándole a la familia promedio estadounidense $175 dólares adicionales al mes. Esto se ha convertido en una gran preocupación política para el presidente Biden, ya que los votantes consideran la inflación como una de sus principales prioridades. En su desesperación por hacer desaparecer el problema, el presidente argumenta ahora que la aprobación de su programa de gastos de varios billones de dólares reducirá, y no alimentará, la inflación. 

“Si su problema número uno es el costo de la vida, la prioridad número uno debería ser que el Congreso aprobara estos proyectos de ley”, dijo Biden. “Diecisiete premios Nobel de economía han dicho – espontáneamente me escribieron, juntos, y dijeron que esto reducirá la presión inflacionaria en la economía cuando aprobemos mis proyectos de ley”. 

El presidente se refirió a una carta de algunos economistas notables que no se refería a sus actuales propuestas legislativas, sino a marcos generales anteriores que él mismo dio a conocer. En ella, una coalición de consumados economistas de izquierda escribían que “como esta agenda invierte en la capacidad económica a largo plazo y mejorará la capacidad de más estadounidenses para participar productivamente en la economía y aliviará las presiones inflacionistas a largo plazo”. 

Entonces, ¿Biden tiene razón? ¿Gastar más billones reducirá realmente la inflación? No tan rápido.  

Los economistas pro mercado libre entrevistados por la Fundación para la Educación Economica (FEE) argumentaron que la agenda de gasto de Biden no hará mucha diferencia en ningún caso, porque la causa fundamental de la actual inflación de precios no es la política de gastos, sino la impresión de dinero por parte de la Reserva Federal.

“La política fiscal, es decir, el gasto público, no afecta mucho a la inflación”, declaró a FEE el profesor adjunto de Economía de la Universidad Tecnológica de Texas, Alex Salter. “La sabiduría convencional sostuvo una vez que los déficits eran inflacionarios y los superávits deflacionarios. La experiencia posterior demostró que el equilibrio presupuestario del gobierno no tiene un gran efecto. La inflación se reduce en última instancia a las interacciones de la política monetaria con las condiciones de producción del lado de la oferta”.  

“La afirmación del presidente Biden tiene poco mérito, después de lo que ahora sabemos sobre el funcionamiento de la economía”, concluyó Salter. “Es otro caso -desgraciadamente demasiado común- de políticos que desprecian los conocimientos económicos científicos cuando hacerlo supone una ventaja partidista”. 

El economista de la Florida Atlantic University, William J. Luther ofreció un análisis similar.  

“Aunque la tasa de inflación puede variar de un año a otro debido a los choques de la oferta o la demanda agregadas, la tasa de tendencia a largo plazo de la inflación está determinada en última instancia por la política monetaria”, dijo Luther. “Afirmar que el gasto de Build Back Better reducirá la inflación es un movimiento político inteligente. Es probable que la inflación descienda en los próximos años y la administración querrá atribuirse el mérito de la reducción de la inflación cuando se produzca, independientemente de que ese mérito esté justificado. Pero no hay que confundir la buena política con la buena economía”.

“Debatir si el gasto de Build Back Better aumentará o reducirá la inflación es una distracción”, concluyó Luther. “La [Reserva Federal] puede controlar la inflación. La pregunta que uno debería hacerse es si los gastos del plan Build Back Better son productivos”.

No es precisamente sorprendente que el presidente quiera eludir esta cuestión más fundamental, dadas las amplias pruebas que demuestran que el plan de gastos de Biden es mucho más caro de lo que se anuncia y que probablemente cumplirá pocos de sus objetivos. Sin embargo, no debemos caer en sus despistes políticos. El programa de gastos de Biden no reducirá la inflación, sino que derrochará billones de dólares de los contribuyentes.