Congelación de visas por parte del Presidente Trump frenará recuperación económica y crecimiento de empleos

A los trabajadores norteamericanos no les favorece mantener fuera a potenciales creadores de empleo.

El futuro político del Presidente Trump ha estado estrechamente ligado al éxito de la economía desde su primer día en la Casa Blanca. Ahora que la pandemia COVID-19 y el consiguiente cierre de la sociedad ordenado por el gobierno ha llevado la economía a una espiral de recesión, las esperanzas del presidente de ser reelegido este noviembre dependen en gran medida de su capacidad para convencer a los votantes de que sólo él puede liderar una fuerte recuperación.

Pero a menos que Trump cambie de rumbo, la última medida de su administración en materia de inmigración saboteará la economía todavía en recuperación y obstaculizará sus posibilidades.

El lunes, Trump firmó una orden ejecutiva que suspende una variedad de programas de inmigración para personas altamente calificadas (especializadas). Con algunas excepciones especificadas en la orden, esto incluye varios programas especiales de visas como las visas H1-B para trabajadores altamente calificados (a menudo de la industria tecnológica), visas para ejecutivos corporativos, visas para trabajadores temporales, y visas para académicos. Esta suspensión, que no afecta inmediatamente a los residentes actuales pero que no permite nuevas visas, se aplicará durante el resto del año, pero la administración de Trump puede extenderla a su discreción. En resumen, esto dejará afuera a unos 525.000 inmigrantes en el 2020.

Además, Trump está considerando suspender el programa de inmigración que permite a los estudiantes internacionales permanecer en los EE.UU. y trabajar después de la graduación.

En todos estos casos, la administración Trump argumenta que debido a que enfrentamos una alta tasa de desempleo y decenas de millones de estadounidenses están sin trabajo, debemos limitar la "competencia extranjera" para ayudar a los trabajadores norteamericanos durante esta recesión.

Pero esta idea se basa en premisas que no tienen sentido.

Muchos de estos programas de visas, como los H1-B y el Entrenamiento Práctico Opcional, se concentran abrumadoramente en el sector de la tecnología, que no ha visto una caída similar en el desempleo durante la pandemia. (Incluso en abril, en el punto álgido del pánico pandémico, la tasa de desempleo de la industria informática era sólo del 2,8%). Por lo tanto, el COVID-19 no proporciona ninguna base lógica para suspender estos programas, incluso si uno (bastante generosamente) asume que los argumentos de la administración Trump son válidos de otra manera.

Por supuesto, es fácil ver por qué muchos americanos encuentran intuitivo el argumento más amplio de Trump contra la inmigración: Si un inmigrante ocupa un puesto de trabajo, ese puesto no está disponible para ti o para mí. Sin embargo, esta lógica se basa en una falacia del “todo o nada” que no resiste un escrutinio sostenido. En realidad, mantener a los empresarios e innovadores altamente calificados fuera de nuestro país es una receta para la desaceleración y el estancamiento económico, no para la recuperación.

Claro, un inmigrante que ocupa un puesto significa técnicamente que un trabajador doméstico no puede tener ese trabajo en particular. Sin embargo, el simple hecho de llenar un puesto no es el único impacto de ese inmigrante en la economía. Especialmente en el caso de los trabajadores altamente cualificados, los inmigrantes añaden capital humano a la economía en general y aumentan la capacidad productiva total de los Estados Unidos. Esto impulsa el crecimiento económico, y a medida que la economía se expande, se crean nuevos puestos de trabajo, ya que las empresas se enfrentan al aumento de la producción total.

Un estudio, por ejemplo, encontró que en promedio cada inmigrante adicional resulta en 1.2 empleos creados en la economía general. Esto no es una excepción; el conjunto de investigaciones disponibles confirma que los inmigrantes son un positivo aporte neto a la economía. Esto no es una sorpresa: es exactamente lo que esperábamos, a menos que cometamos el error de pensar en la economía en términos de “todo o nada”.

Así es como el economista Steven Horowitz explica la falacia de la suma cero:

La falacia aquí es la suposición implícita de que hay un pastel fijo de riqueza y que lo que hace la actividad del mercado es simplemente asignarlo entre individuos, hogares o naciones. Ignora la forma en que se crea la riqueza a través de la producción y el intercambio. Una de las ideas más fundamentales de la economía es que el intercambio es mutuamente beneficioso y por lo tanto crea riqueza.

Sin embargo, no es sólo teoría. El pasado ha demostrado que los programas que Trump está recortando son ayudas para el progreso económico, no barreras.

Cuando los economistas analizaron los recortes pasados a las visas H-1B, encontraron que "Negar las visas H-1B no ayudó a las economías de las ciudades de Norteamérica o a sus trabajadores nacidos en los Estados Unidos". En cambio, le costó a sus sectores tecnológicos cientos de miles de empleos y miles de millones en salarios perdidos".

Alex Nowrasteh del Instituto Cato explica que las visas H1-B y otras formas de inmigración calificada también son cruciales para la innovación en nuestra economía porque "aumentan la productividad a través del impulso de la innovación, el número de patentes y la creación de empresas". Nowrasteh cita muchos estudios y documentos que lo confirman, pero no hay que escarbar en las revistas académicas para ver este principio en acción

Recuerde, Elon Musk llegó a los EE.UU. con una visa H1-B. Su otra compañía, SpaceX, está ahora valorada en más de 20 mil millones de dólares. Y como Daniel Di Martino tuiteó, "Sus compañías Tesla y SpaceX tienen un total de 57.000 empleados".

Sin embargo, la lógica de inmigración de “todo o nada” de Trump habría prohibido a Musk esa visa, impidiendo la creación de 57.000 puestos de trabajo estadounidenses para salvar uno. (Y eso no cuenta todos los puestos de trabajo creados indirectamente por las empresas de Musk a través de sus cadenas de suministro).

Esta realidad hace que la reducción de la inmigración de Trump sea aún más ilógica en la actualidad. Durante una crisis económica, necesitamos más innovación, no menos.

Por supuesto, al principio, los votantes conservadores pueden oír lo que la administración Trump está haciendo y pensar que suena genial. Considere el engañoso marco con el que Breitbart cubrió la noticia: "Trump detiene los programas de visas para trabajadores extranjeros para liberar 600 mil empleos para los estadounidenses en EE.UU.". Suena genial, si fuese verdad.

Cuando el impacto real de la reducción de Trump a la inmigración calificada se refleje eventualmente en el estado de la economía, los norteamericanos podrían hacerle pagar por ello en las urnas.