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viernes, enero 29, 2021

Por qué un salario mínimo federal único en los EE.UU. no tiene sentido

Los niveles de ingresos en la mayoría de los estados con costos bajos no pueden soportar un salario mínimo de 15 dólares.

Image credit: Wikimedia

La nueva propuesta de ayuda del presidente Joe Biden, de 1.9 billones de dólares, incluye una disposición sorprendente: aumentar el salario mínimo federal a 15 dólares.

La lucha por un salario mínimo más alto no es nueva, aunque se ha intensificado por los acontecimientos actuales. La idea, más concretamente, es proporcionar un “salario digno”. Sus defensores argumentan que, actualmente, los trabajadores con salario mínimo no pueden permitirse los gastos básicos de subsistencia. Pero incluso si se asume por el bien del argumento que esto es cierto y se deja de lado el hecho de que las pequeñas empresas ya están al borde del colapso, es imposible determinar un “salario digno” adecuado para todas las partes de un país vasto y diverso como Estados Unidos.

Los gastos de vida difieren enormemente

A partir del 1ero de enero de este año, unos 24 estados han aumentado su salario mínimo. Según The Economist, incluso después de que estos 24 estados subieran su salario mínimo, sólo tres estados ofrecen un salario mínimo superior al “salario digno” del estado. Un salario digno, en este caso, se define como “un nivel de ingresos teórico en 2020 que le permite a los individuos una vivienda adecuada, alimentos y otras necesidades básicas”.

Una tendencia importante es que, de los 24 estados, sólo tres -Nueva York, California y Massachusetts- exigen un salario digno de 15 dólares o más. En el resto del país, el “salario digno” es en realidad inferior a 15 dólares por hora.

Además, la diferencia entre estados es asombrosa. Tomemos, por ejemplo, Arkansas y Nueva York.

Arkansas tiene un salario digno de entre 10 y 11 dólares por hora. Nueva York, en cambio, tiene un salario digno de entre 15 y 16 dólares por hora. Esto no es sorprendente, teniendo en cuenta que vivir en Nueva York es mucho más caro que vivir en Arkansas.

Pero es difícil imaginar una buena razón para que los dos estados tengan el mismo salario mínimo. ¿Qué pasaría si las empresas de Arkansas se vieran obligadas a ofrecer el mismo nivel salarial que las de Nueva York?

Las empresas de Arkansas verían aumentar considerablemente sus gastos laborales en relación con los niveles de ingresos, un aumento mayor que el que tendrían que afrontar las empresas de Nueva York. Las empresas de Arkansas tendrían que compensar este aumento de sus gastos.

En la medida en que se puedan, subirán los precios de los productos y se trasladará esos gastos a los clientes. Pero es más probable que las empresas de estados como Arkansas se vean obligadas a recortar puestos de trabajo o a reducir las horas de los trabajadores, y probablemente con un margen mayor en comparación con los estados de renta alta y precios elevados.

Es un hecho simple que los niveles de ingresos en la mayoría de los estados de bajos costos, no pueden aguantar un salario mínimo de 15 dólares.

El American Enterprise Institute ha calculado a qué equivale un salario mínimo federal de 15 dólares en cada estado. Indexando cada estado al costo de la vida de DC (que resulta ser el más alto del país), un salario mínimo de 15 dólares se traduce en un salario notablemente superior en la mayoría de los estados. En los estados de bajos ingresos y bajos costos, como Alabama, un salario mínimo de 15 dólares tendía un valor efectivo de 20 dólares.

Esto significa que los efectos del aumento del salario mínimo federal serán más pronunciados en los estados de bajo costo en comparación con los de los estados de alto costo.

Incluso los promedios estatales ocultan las diferencias locales

Pero incluso a nivel estatal, existen grandes diferencias entre las distintas regiones locales. En la mayoría de los estados, vivir en las metrópolis o en las grandes ciudades es más caro que vivir en las zonas rurales. Por eso, cuando hablamos de promedios, las cifras del “salario digno” estatal tienden a distorsionar estas diferencias en los costos de vida locales.

Así, mientras que un estado como Minnesota exige un salario digno de 12 dólares por hora, esa cifra fluctúa en función de la zona específica que se elija para analizar.

Según los datos de la Oficina de Análisis Económico, por ejemplo, Minnesota, el condado de Hennepin en 2019 tuvo el ingreso personal per cápita más alto del estado, con $76.552. Esto es más del doble que el condado con la menor renta personal per cápita. Sin duda, estas regiones no deberían estar sujetas al mismo nivel de salario mínimo.

Tampoco deberían hacerlo la ciudad de Nueva York y el resto del estado de Nueva York.

En 2019, la ciudad de Nueva York tenía una renta promedio por persona de 197.847 dólares. Sin embargo, la renta personal promedio per cápita del Estado de Nueva York es de unos 72.000 dólares. Además, el estado tiene 39 condados con ingresos inferiores a 50.000 dólares y solo 23 con ingresos superiores a 50.000 dólares.

Las políticas uniformes no funcionan

Si hay un hecho que la economía puede enseñarnos, es que las políticas al estilo “talla única” no funcionan. ¿Por qué? Tales políticas suponen que todos los seres humanos tienen, por término medio, las mismas preferencias, los mismos costos de oportunidad, un nivel similar de competencias y la misma dedicación para alcanzar sus objetivos.

Sin embargo, incluso los trabajadores con salario mínimo son muy diversos.

La mano de obra del salario mínimo está formada por jóvenes adolescentes que quieren trabajar a medio tiempo para ganar experiencia; trabajadores principiantes que casualmente están en camino de ascender en la escala económica; trabajadores que por diversas razones prefieren trabajar a medio tiempo; individuos poco cualificados que están, a falta de mejores palabras, desafortunadamente atrapados en sectores de la economía mal pagados y menos productivos.

Por alguna razón, este último grupo es el que siempre se utiliza como base para lo que debe hacerse. Pero los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales muestran que la mano de obra con salario mínimo está formada en su mayoría por trabajadores a medio tiempo, jóvenes y con menos formación, que tienen menos probabilidades de estar casados o de tener una familia. Además, la población de trabajadores que ganan el salario mínimo es muy pequeña en comparación con el total de la mano de obra y ha ido disminuyendo.

Se trata de grupos de personas que no se pueden meter en el mismo saco, y lo que ayuda a un grupo no ayuda especialmente al otro.

Los trabajadores mayores poco cualificados, por ejemplo, podrían beneficiarse más de las iniciativas de formación que ayuden a cerrar la brecha en la cualificación y puedan alcanzar trabajos mejor pagados. Además, pueden ser ayudados por la flexibilización de las leyes que restringen el acceso a ocupaciones lucrativas. Los trabajadores jóvenes, por otra parte, podrían ser ayudados si se bajara o suprimiera el salario mínimo, y lo mismo ocurriría con las pequeñas empresas.

Hay innumerables diferencias fundamentales en la economía norteamericana que un salario mínimo federal único no puede tener en cuenta.


  • Martha Njolomole is an Economist at the Center of the American Experiment, with a Master of Arts Degree in Economics from Troy University. Her research interests include public policy with a focus on economic policy.