Por qué millones de trabajadores de EE.UU. no están cobrando sus pagos por desempleo durante la pandemia

Antes de la pandemia, unos 28 millones de estadounidenses trabajaban a medio tiempo. Millones de ellos deseaban trabajos a tiempo completo, pero muchos se vieron perjudicados por los precios laborales artificialmente altos.

Antes de COVID-19, Annie Frodeman tenía dos trabajos a medio tiempo, uno como agente de rampa para Piedmont Airlines en Burlington y otro registrando pacientes de urgencias en el Centro Médico de la Universidad de Vermont.

A menudo trabajaba más de 40 horas a la semana, pero sus horas se agotaron una vez que llegó la pandemia. Primero, la aerolínea le dio un permiso para su ausencia; luego vio cómo sus horas en el hospital se reducían a un sólo turno.

"La semana pasada no conseguí nada", dijo recientemente al New York Times.

La pandemia de COVID-19 ha sido dura para todos, bueno, casi todos, pero quizás ha sido más dura para los trabajadores a medio tiempo. A diferencia de los trabajadores a tiempo completo, los trabajadores a medio tiempo a menudo no tienen derecho a recibir los beneficios de desempleo por parte del Estado.

Cuando tienen derecho, a menudo tienen que navegar por un laberinto de normativas para averiguar si tienen derecho y luego comienzan a recibir los beneficios.

"La mayoría de los estados tienen normas específicas sobre la disponibilidad de trabajo medio tiempo por lo que añaden barreras a la elegibilidad para el Seguro de Desempleo", dice un informe del Proyecto de la Ley Nacional de Empleo. "Las limitaciones en las horas de trabajo en general, las horas del día o los días de la semana impuestas por la salud, las discapacidades, las responsabilidades de cuidado u otros factores pueden impedir que los solicitantes reciban beneficios de desempleo en cualquier estado".

Frodeman es una de los muchos ciudadanos norteamericanos que no han recibido un cheque de desempleo. En mayo, solicitó beneficios federales a través de la iniciativa de Asistencia para el Desempleo Pandémico, un programa diseñado específicamente para trabajadores independientes, a medio tiempo y trabajadores por temporadas que han visto su trabajo afectado durante la crisis, pero hasta ahora no han tenido suerte.

El programa ha estado plagado de abusos y fraudes. La semana pasada, el gobernador de Maryland, Larry Hogan, anunció que el estado había descubierto una empresa criminal que estaba involucrada en 47,500 reclamos de desempleo fraudulentos por un total de más de 500 millones de dólares.

Afortunadamente, el Times informa que Frodeman ha vuelto a trabajar medio tiempo en la aerolínea que le había dado el permiso de ausencia unos meses antes.

La fuerza de trabajo 'involuntaria' a medio tiempo en Norteamérica

Antes de la pandemia, unos 28 millones de estadounidenses trabajaban a medio tiempo. Para muchos de estos individuos, trabajar a medio tiempo es una preferencia.

Como hemos señalado en la Fundación para la Educación Económica (FEE), el trabajo a medio tiempo y los trabajos independientes pueden tener sus ventajas: equilibrio entre trabajo y vida privada, flexibilidad, nueva experiencia laboral, una oportunidad de trabajar para alcanzar un sueño y muchas otras ofertas. (Una de estas personas puede ser Frodeman, una estudiante de posgrado a medio tiempo que le dijo al Times que disfrutaba de la flexibilidad del trabajo, tiempo parcial, ofrecido).

También es cierto que muchos trabajadores a medio tiempo desean un trabajo a tiempo completo. Los datos muestran que millones de estadounidenses son trabajadores "involuntarios" a medio tiempo, lo que significa que preferirían tener un trabajo a tiempo completo.

Fuente: Tradingeconomics.com

Antes del COVID-19, había entre 6 y 7 millones de trabajadores de este tipo en los Estados Unidos. Según el Instituto de Política Económica, el porcentaje de trabajadores a medio tiempo, involuntarios, en los EE.UU. en los últimos años ha sido considerablemente mayor que antes de la Gran Recesión, alrededor de un 45% mayor.

En su artículo en el Times, Patricia Cohen escribe que los trabajadores a medio tiempo a menudo sufren de "ausencia de beneficios como días de enfermedad y seguro médico" entre otros beneficios laborales. Esto es cierto, pero lo que no menciona es que las regulaciones gubernamentales y la presión de los activistas laborales pueden resultar en mercados laborales distorsionados que dejan a muchos trabajadores marginados o subempleados.

Ponerle precio a los trabajadores para sacarlos de los empleos a tiempo completo

Mucha gente aplaudió el año pasado cuando Target anunció que subía su salario mínimo a 13 dólares la hora para apaciguar al movimiento laboral, llamándolo "justicia salarial".

Pero la medida no fue de gran ayuda para los empleados experimentados que vieron reducidas sus horas para poder cubrir los aumentos salariales a los trabajadores menos cualificados y con menor experiencia laboral. Trabajadores como Bonnie Furlong, que normalmente trabajaba de 32 a 38 horas a la semana, de repente vio su tiempo reducido a 20 horas por semana.

"Básicamente estoy ganando menos que antes de que aumentaran el sueldo a 13 dólares la hora", dijo Furlong a The Guardian.

Furlong fue uno de los muchos empleados de Target que perdieron horas de pago y se convirtieron en empleados a medio tiempo. Para algunos trabajadores, la decisión de Target les costó sus beneficios e incluso sus trabajos.

Marie Biggs de Dallas, por ejemplo, había trabajado en Target durante 14 años. Pero por la nueva política, vio sus horas reducidas (y su carga de trabajo aumentó) hasta el punto de que perdió sus beneficios. Así que Biggs renunció. Target perdió una empleada experimentada; y Biggs perdió el trabajo que valoraba.

"Planeaba retirarme de Target", afirmó.

El objetivo aquí es no meterse con Target. El minorista fue sólo una de las decenas de empresas, ciudades y estados que adoptaron políticas de pisos salariales con la intención de ayudar a los trabajadores mediante la aplicación de la "justicia salarial"

Lo que se quiere es demostrar que estas políticas no se producen sin consecuencias y que a menudo recaen sobre los trabajadores más vulnerables.

Sabemos que muchos empleadores responden a las leyes sobre el salario mínimo reduciendo las horas de trabajo de los trabajadores. La teoría económica básica nos dice por qué.

Como ha demostrado el economista John Phelan, el simple modelo de oferta y demanda nos dice que el aumento de los precios de la mano de obra conduce a una menor demanda laboral. Sin embargo, los empleadores no tienen que despedir a los trabajadores (aunque a veces lo hacen). Una reacción más sutil es simplemente reducir las horas de trabajo de los trabajadores, lo que resulta en un mayor subempleo.

La lección del intervencionismo

El salario mínimo es, por supuesto, sólo una forma de que las intervenciones den como resultado una mayor fuerza laboral "involuntaria" a tiempo parcial. Cualquier regulación gubernamental que aumente artificialmente el precio de la mano de obra, como el mandato de que los empleadores proporcionen planes de seguro para los empleados, tiene un efecto similar.

Lo que es particularmente siniestro es que cuando estas regulaciones invariablemente no producen los resultados deseados, no resultan en una menor regulación. En una especie de paradoja, tienden a engendrar más intervencionismo, observó el economista Ludwig Von Mises.

"Todas las variedades de interferencia en los fenómenos del mercado no sólo no consiguen los fines que persiguen sus autores y partidarios, sino que provocan un estado de cosas que -desde el punto de vista de las valoraciones de sus autores y partidarios- es menos deseable que el estado de cosas anterior que se pretendía modificar", escribió Mises. Si se quiere corregir su manifiesta inadecuación y descabellamiento complementando los primeros actos de intervención con más y más de tales actos, hay que ir más y más lejos hasta que la economía de mercado haya sido completamente destruida y el socialismo haya sido sustituido por ella".

Si Mises está en lo cierto, los políticos no observarán la situación de la Sra. Frodeman y otros incontables estadounidenses, para darse cuenta de que millones de trabajadores habrían sido empleados a tiempo completo si no hubiese sido por las intervenciones que aumentaron artificialmente el precio de la mano de obra.

Observarán la situación y determinarán que necesitamos más regulaciones e intervenciones para "proteger" a los trabajadores de la próxima crisis económica.

Si los estadounidenses desean evitar el círculo vicioso que describe Mises, deben darse cuenta de que cada intervención del mercado libre tiene costos que -como la mariposa que agita sus alas a miles de kilómetros de distancia- repercutirá más allá de su propia provincia.