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viernes, octubre 25, 2019

Por qué los conservadores no pueden entender a los progresistas (Y Viceversa)

El psicólogo Jonathan Haidt dice que muchas personas viven hoy en día en una "matrix moral".


Probablemente es importante comenzar cualquier conversación sobre moralidad señalando que los humanos a menudo luchan -muy poderosamente- para llegar a un acuerdo sobre lo que es la moralidad. Aunque es un tema espinoso de definir y explicar, sería una tontería, por supuesto, evitar la búsqueda de verdades morales por esta razón.

Jonathan Haidt, un psicólogo social de la Universidad de Nueva York que ha investigado la moralidad y la cultura durante casi 30 años, aparentemente está de acuerdo. Haidt ha pasado la mayor parte de su carrera intentando entender y explicar los fundamentos de la moralidad humana.

¿Qué sabemos sobre la moralidad?

Durante una charla de TED hace algunos años, Haidt compartió su descubrimiento de que, contrariamente a la idea de que los humanos empiezan como una pizarra en blanco – “la peor idea de toda la psicología”, dice-, los humanos nacen con un “primer borrador” de conocimiento moral. Esencialmente, sostiene Haidt, los seres humanos poseen conjuntos de valores innatos pero maleables “organizados antes de la experiencia”.

Así que si la pizarra no está en blanco, ¿qué hay en ella?

Para averiguarlo, Haidt y un colega leyeron la literatura más reciente sobre antropología, variaciones culturales y psicología evolutiva para identificar coincidencias interculturales. Encontraron cinco categorías primarias que sirven como nuestra base moral:

1) Cuidado/daño: Esta base está relacionada con nuestra larga evolución como mamíferos con sistemas de apego y la habilidad de sentir (y evitar) el dolor de los demás. Es la base de las virtudes de la bondad, la dulzura y la crianza.

2) Equidad/reciprocidad: Este fundamento está relacionado con el proceso evolutivo del altruismo recíproco. Genera ideas de justicia, derechos y autonomía. Nota: En nuestra concepción original, la justicia incluía preocupaciones sobre la igualdad, que son apoyadas más fuertemente por los progresistas. Sin embargo, a medida que reformulamos la teoría en 2011 basándonos en nuevos datos, enfatizamos la proporcionalidad, que es apoyada por todos, pero que es apoyada con más fuerza por los conservadores.

3) Lealtad/traición: Esta fundación está relacionada con nuestra larga historia como criaturas tribales capaces de formar coaliciones cambiantes. Es la base de las virtudes de patriotismo y auto-sacrificio por  el grupo. Es activo cada vez que la gente siente que es “uno para todos y todos para uno”.

4) Autoridad/subversión: Esta fundación fue formada por nuestra larga historia de interacciones sociales jerárquicas de primates. Es la base de las virtudes del liderazgo y el seguimiento, incluida la sumisión a la autoridad legítima y el respeto a las tradiciones.

5) Santidad/degradación: Esta fundación fue formada por la psicología del asco y la contaminación. Es la base de las nociones religiosas de esforzarse por vivir de una manera elevada, menos carnal, más noble. Es la base de la idea generalizada de que el cuerpo es un templo que puede ser profanado por actividades inmorales y contaminantes (una idea que no es exclusiva de las tradiciones religiosas). 

La moralidad y el “otro lado”

Lo que Haidt encontró es que tanto los conservadores como los progresistas reconocen los valores de Daño/Cuidado y Equidad/Reciprocidad. Sin embargo, las personas de mentalidad progresista tienden a rechazar los tres valores fundacionales restantes -lealtad/traición, autoridad/subversión y santidad/degradación- mientras que los conservadores los aceptan. Es una diferencia extraordinaria, y ayuda a explicar por qué muchos progresistas y conservadores en Estados Unidos piensan que “el otro lado” está loco.

Los progresistas podrían argumentar, por supuesto, que estos valores no son fundamentos morales propiamente o  en lo absoluto, sino rasgos humanos básicos responsables de la xenofobia, la opresión religiosa, etc. Haidt rechaza esta tesis. Y a través de una serie de ilustraciones históricas, estudios psicológicos y referencias interculturales, explica que muchos progresistas a menudo no aprecian una verdad atemporal que los conservadores suelen aceptar: el orden tiende a decaer. (Una verdad, añadiré, respaldada por la segunda ley de la termodinámica).

Ahora, Haidt no sugiere que los conservadores sean superiores a los progresistas. Señala que los conservadores tienden a valorar el orden incluso a costa de los que están en el fondo de la sociedad, lo que puede tener consecuencias sociales moralmente dudosas. Los progresistas, sin embargo, a menudo desean el cambio incluso a riesgo de la anarquía.

Mucha gente, por supuesto, se negará a aceptar la explicación de la realidad moral de Haidt. Esto no es sorprendente. La inclinación humana es creer en la propia comprensión de la moralidad, y muchas personas vivirán toda su vida sin intentar seriamente comprender a sus contrapartes ideológicas.  

Atrapados en una “Matrix Moral”

Estas personas, dice Haidt, residen en ambos lados del espectro ideológico. Existen en lo que él llama una “matrix moral”.

A la gente le resultará difícil ponerse de acuerdo en algo si ven los fundamentos morales de la sociedad a través de lentes muy divergentes.

“Si piensas que la mitad de Estados Unidos vota a los republicanos porque están ciegos… entonces mi mensaje para ti es que estás atrapado en una matriz moral”, dijo Haidt. “Puedes tomar la píldora azul y seguir con tus delirios reconfortantes. O puedes tomar la píldora roja, aprender algo de psicología moral y salir de tu matrix moral”.

Entonces, ¿qué hacer con todo esto? Debo decir que las explicaciones de Haidt me parecieron muy perspicaces. Ciertamente ayuda a explicar nuestra polémica cultural. Incluso muchas personas inteligentes y razonables, después de todo, tendrán dificultades para ponerse de acuerdo en algo si ven los fundamentos morales de la sociedad a través de lentes muy divergentes.

No parece ser una exageración afirmar que los progresistas en Estados Unidos han abandonado en gran medida los tres últimos valores (con algunas excepciones, por supuesto), o que los conservadores están muy influenciados por ellos.

Me interesaría saber qué piensan los lectores de la tesis de Haidt. Pero recuerde: si reflexivamente se destruye la teoría de Haidt, puede que sólo compruebe de que esa persona está viviendo dentro de una matrix moral.

Este artículo ha sido publicado con el permiso de Intellectual Takeout.


  • Jonathan Miltimore es Estratega Creativo Senior de FEE.org en la Fundación para la Educación Económica.