La conmemoración del Holodomor en Ucrania y alrededor del mundo

Durante más de 50 años, el Holodomor fue borrado de la historia con encubrimientos o negaciones y nunca fue conmemorado.

Al aproximarse los días festivos de la Navidad, se nos recuerda que hay que agradecer por las cosas en nuestras vidas más apreciadas. Para mí, el cuarto sábado de noviembre está dedicado a la memoria de millones de seres humanos, que fueron asesinados en el genocidio masivo mediante la hambruna: el Holodomor, que se traduce en “matanza por hambre”. Entre 1932-1933, aproximadamente 7 millones de familias campesinas fueron exterminadas en Ucrania por medio de una hambruna forzada, deliberada, planificada centralmente, y otros 3 millones justamente en las afueras de Ucrania, totalizando 10 millones de muertes innecesarias de gente inocente y trabajadora. No había sequía, ni guerra, ni razón para que estas muertes ocurriesen; particularmente en una de las tierras agrícolas más ricas y fértiles del mundo de la Región de la Tierra Negra (Black Earth Region).

El museo del Holodomor 

El año pasado, cuando hice un viaje de peregrinaje a mis raíces y lugar de nacimiento en Vinnitsa, Ucrania, el lugar que visité y que más me afectó,  sobre cualquier otro lugar, fue el Museo del Holodomor (Holodomor Museum), que fuera abierto al público en Kiev en el 2008. Es difícil imaginar que hace tan sólo 87 años, el tirano y autoritario líder soviético, Stalin, les robó todo el grano a los ucranianos y les confiscó todos sus objetos de valor, como parte de su conspiración y plan socialista de colectivización. Eso era parte del Plan Quinquenal (5-Year Plan) de Stalin y del régimen comunista para industrializar y colectivizar la agricultura, mediante la destrucción de la clase de los “kulaks” [Nota del traductor: agricultores de la Rusia zarista dueños de tierras y que contrataban trabajadores]. La policía estatal y las brigadas del partido eran enviadas a los campos ucranianos para confiscar todo y cada alimento que pudieran encontrar, dirigidos hacia las granjas que produjeran granos.

Aún cuando las autoridades soviéticas cortaron todos los suministros de comida, los campesinos y los agricultores, de alguna manera, lograron sobrevivir, llegando apenas a esconder la suficiente comida para salir de apuros. Así que Stalin puso en marcha más leyes, prohibiéndole a la gente montarse en trenes para dejar las ciudades, a la vez que simultáneamente no permitió nada de ayuda desde el exterior. 

Los agricultores ucranianos resistieron, tanto como pudieron, la entrega de las fincas privadas para que el gobierno masificara la agricultura, pero, al final, más o menos diez millones de personas fallecieron en una agonizantemente muerte lenta en el espacio de, apenas, un año, entre 1932 y 1933. Para sobrevivir, usted tenía que robar, prostituirse, comer animales muertos y cadáveres de humanos, e incluso matar. A las autoridades se les permitió darle a alguien 200 gramos de pan por cada cadáver que él o ella les traían. Si usted era un padre, puede imaginarse las cosas que los padres tuvieron que hacer para asegurarle la comida a sus hijos.

Hambruna y crueldad 

Tristemente, el 31% de aquellos que pasaron hambre hasta la muerte, eran niños menores de 10 años. A cualquiera que era capturado tratando de huir, se le disparaba. Los niños tenían tanta hambre, que habían perdido todo miedo y se les disparaba en el acto al pedir limosna, aunque fuese por un solo grano. Los padres canjeaban a sus hijos cuando, para sobrevivir, tenían que acudir al canibalismo. La mayoría de los habitantes no tenía ni idea de que eso estaba pasando y, quienes lo llegaron a saber, tuvieron que permanecer en silencio por temor a la ejecución.

Por fin, se rompió el silencio en 1933, por un valiente joven de nombre Gareth Jones, del Reino Unido, quien expuso la tiranía y la hambruna y estaba desesperado por descubrir la verdad. Fue un héroe en el verdadero sentido de la palabra y creía que su tarea como periodista nunca se debilitaría frente a la verdad, sin importar lo que fuera. Recibió una cantidad exorbitante de críticas por parte de Walter Duranty, periodista del New York Times (y simpatizante de los soviéticos), que deliberadamente engañó al mundo y negó la hambruna, para así colaborar con el régimen comunista. Duranty afirmó que la hambruna se debía a circunstancias de desnutrición y enfermedad, y no era el resultado de acción humana. 

Lawrence Reed escribe, “Duranty escribió una pieza para The Times en la que alegó que el reporte de Jones era una fabricación (fabrication). Incluso hoy en día, es real el peligro de las noticias falsas y el poder de los medios para encubrir historias para la ganancia personal o política. Por desgracia, Jones fue calificado de mentiroso y descalificado por los medios principales de la época. Después, trágicamente, se le disparó dos veces por la espalda y una vez en la cabeza en 1935, en China (hay serias evidencias de que eso fue orquestado por la Policía Secreta Rusa). Él tenía tan sólo 29 años de edad.

Durante más de 50 años, el Holodomor fue borrado de la historia mediante encubrimientos y negaciones y nunca fue conmemorado. Por fin, en el 2006, los Estados Unidos reconocieron oficialmente como genocidio a este atroz acontecimiento histórico, seguido de Canadá en el 2008. También en el 2008, Gareth Jones fue honrado y se le otorgó la Orden del Mérito de Ucrania. El pasado sábado, 23 de noviembre del 2019, el mundo recuerda las atrocidades infligidas por las horrendas políticas socialistas y comunistas de Stalin y de la URSS. No hay nada más importante que los derechos humanos y continuar la lucha por la libertad de todo ser humano.

Para más sobre este tópico, vea el documental llamado Hitler, Stalin, and Mr. Jones.

Para recursos adicionales, visite el International Holodomor Memorial Day o vea la película Big Lies. Usted también puede visitar a Victims of Communism, así como tener acceso a materiales educativos en https://education.holodomor.ca/.