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viernes, marzo 13, 2020

Esperando a un Superman comunista: Las raíces intelectuales del “hombre nuevo” socialista

Cuando el hombre nuevo comunista no llegó, la fuerza fue la única herramienta que quedó.


En la búsqueda de una sociedad comunista, muchos autores marxistas-leninistas han escrito sobre un nuevo tipo de persona que creará esta sociedad. Este nuevo ser humano tendrá un marcado contraste con la persona que existía en el sistema capitalista.

Una vez que estas cadenas capitalistas sean removidas, la humanidad se elevará a nuevas alturas, escribió León Trotsky, el revolucionario y teórico político soviético:

El hombre se propondrá dominar sus propios sentimientos, elevar sus instintos a las alturas de la conciencia, hacerlos transparentes, extender los cables de su voluntad a espacios ocultos, y así elevarse a un nuevo plano, crear un tipo de biología social más elevado, o, si se quiere, un superhombre. (Literatura y Revolución. 1924)

El Che Guevara, el revolucionario cubano, expresó la idea de “un hombre nuevo”, aún más sucintamente.

“Para construir el comunismo es necesario, simultáneamente con los nuevos cimientos materiales, construir al hombre nuevo y la mujer nueva”, escribió Guevara en El socialismo y el hombre en Cuba.

Esta visión se conoce a veces como el “Nuevo Hombre Comunista”. Este nuevo hombre es usualmente descrito como de gran virtud, ética de trabajo y camaradería. Este tipo de hombre es una versión más elevada y completa del hombre que está oprimido bajo el feudalismo y el capitalismo.

El proceso por el cual este Homo Comunista llegará es expresado por Trotsky como una especie de evolución, por medio de la cual uno alcanza un dominio sobre sí mismo para convertirse en una forma más elevada del ser. Después de que este proceso de dominio se complete, llegará el hombre nuevo comunista.

“Las formas de vida se volverán dinámicamente dramáticas”, escribió Trotsky en Literatura y Revolución. “El ser humano promedio se elevará a las alturas de un Aristóteles, un Goethe o un Marx. Y sobre esta cresta se elevarán nuevos picos”.

Los resultados prometidos por Trotsky aún no han llegado a los países socialistas, pero esto no significa que la idea haya sido abandonada. La propaganda que existía en la Unión Soviética, por ejemplo, estaba llena de ideas de un tipo diferente de personas para una sociedad diferente. Sin embargo, hay que destacar un punto importante. La retórica alrededor del “Nuevo Hombre Comunista” siempre pone el catalizador para el cambio dentro del individuo. En otras palabras, el nuevo hombre surgirá desde el interior tan pronto como se establezca el comunismo.

¿Será este el caso? Hay razones para ser escéptico. Sólo hay que señalar los innumerables abusos de los derechos humanos cometidos por los países socialistas y comunistas. El control y la coacción se ejercen sobre la economía, la sociedad y la vida cotidiana. La libertad se desintegra.

Es importante señalar que nunca se dio ningún argumento razonable sobre por qué la naturaleza y las capacidades del hombre deberían transformarse repentinamente bajo el comunismo. Los marxistas y leninistas simplemente asumieron que era cierto. Y cuando ningún superhombre comunista apareció para llenar las filas de la sociedad comunista, el molde del nuevo hombre fue impuesto desde arriba.

La necesidad de un hombre nuevo no es una consternación que se presente en las sociedades basadas en la libertad individual y los derechos de propiedad privada. La libertad no requiere que el hombre sea o haga algo para que la sociedad funcione. El orden social es creado por las personas que viven en él, basado en sus propios valores y principios. Una producción de abajo hacia arriba permite que los individuos florezcan, ya que no hay coacción que obligue al hombre a actuar o comportarse de ciertas maneras. Los individuos son lo primero.

Por eso nunca habrá retórica alrededor de un “Nuevo Hombre Capitalista”. En cualquier cambio hacia una sociedad libre, los individuos tienen la primacía. El objetivo es un orden social en el que los hombres y las mujeres sean libres.

Una sociedad socialista opera de manera opuesta a una sociedad basada en la libertad. El orden social se crea desde arriba, con valores y principios impuestos a los de abajo. El hombre debe encajar en esta sociedad. Si no lo hace, debe ser cambiado.

El enfoque marxista-leninista de la sociedad fracasa porque intenta recrear al hombre. Debe ser cambiado para crear esa sociedad nueva. Para crear un nuevo mundo, las piezas deben ser reconstruidas. El hecho de que el hombre puede y debe ser cambiado se da por sentado. Trotsky y Guevara nunca se preguntaron si el “Hombre Nuevo Comunista” podría ser creado. Asumieron que tan pronto como el hombre fuese liberado de sus cadenas capitalistas, esta evolución ocurriría automáticamente.

Cuando no apareció ningún superhombre comunista que abrazara la visión del Estado de colectivismo desinteresado, la fuerza fue la única herramienta que quedó. El hombre tenía que ser cambiado para encajar dentro de la utopía colectivista, tanto que se convirtió en un cementerio de masas.

De manera retorcida, hay un grano de verdad en el concepto del ” Hombre Nuevo Comunista”. Existe de hecho, pero en realidad este hombre nuevo es un hombre subyugado. En una palabra, este hombre nuevo no es libre.

El ” Hombre Nuevo Capitalista”, por otro lado, no tiene su voluntad sujeta a nadie más que a sí mismo. Aunque no se convierta en Aristóteles, Gothes o Marx, es al menos libre de elegir.

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  • JW Rich is a economics student in Charlotte, NC. His interests are economics, history of economic thought, and philosophy. You can read his work here.