El problema de Italia y su elevada deuda

La deuda pública, uno de los principales problemas que afrontan determinados países de la Zona Euro.

La deuda pública, uno de los principales problemas que afrontan determinados países de la Zona Euro, se ha convertido en uno de los principales, y más relevantes, aspectos a tener en cuenta para la aprobación de los presupuestos por parte de Bruselas. El organismo ha comenzado a seguir de cerca de determinados países que, por su política, podría saltarse el acuerdo de estabilidad.

Los tratados de estabilidad económica y crecimiento (por sus siglas, PEC) de la Zona Euro, firmados en 1997 por los estados miembros, comprometen a los países que conforman la Zona Euro, entre otros puntos, a mantener unos ratios de deuda que, en el medio y largo plazo, tiendan a un déficit cero.

“Los pactos se crearon para garantizar una correcta gestión de la Hacienda Pública en la Eurozona, siendo el fin el de evitar que determinadas políticas presupuestarias laxas de alguno de los Estados miembros pueda penalizar al resto a través de los tipos de interés, aportando así una mayor confianza a la estabilidad económica del Euro”.

Estos tratados nacían con el objetivo de supervisar, a nivel comunitario, las distintas políticas fiscales, aplicadas por cada país, con el objetivo que ninguna de ellas se desvíe, pudiendo aplicar sanciones a aquellas que no sigan los procedimientos de dicho acuerdo. El valor referencia para el ratio de deuda, actualmente, es el 3% del PIB.

Este acuerdo, actualmente y debido al entorno económico que presentan determinados países, ha levantando muchas críticas por parte de una serie de líderes políticos, tanto de derechas como de izquierdas. Para algunos mandatarios, el techo de déficit en el 3% es una práctica obsoleta, condenada a desaparecer si lo que se desea es obtener crecimientos.

Un país muy endeudado

En concreto, Italia, uno de los países más endeudados de la Zona Euro, pues su deuda supera ya, levemente, el 132% de su Producto Interior Bruto (PIB), ha sido uno de los principales críticos con las medidas sancionadoras y disciplinarias del supervisor europeo. Concretamente, Matteto Salvini, el líder político de ultra derecha italiana, ha sido uno de los principales críticos, entablando confrontaciones con el propio organismo.

La deuda en Italia, como estado miembro de la Zona Euro, en un cómputo comunitario, ya supera el 23% del total de deuda de toda la Eurozona. Estamos hablando de que no solo supera los límites marcados por el organismo, sino que una quinta parte de la deuda total de los países miembros de la zona de la moneda única ha sido generada por el país Italiano.

La deuda en Italia ya supera el 23% del total de deuda de toda la Zona Euro.

Para más inri, lo peor estaba por llegar cuando el mismo Matteo Salvini, tras salir victorioso, exultante, tras la victoria en las elecciones italianas, amenazó al organismo con incrementar los niveles de deuda en el pa<�s, advirtiendo de que este procederá a incrementar su deuda si el país así lo precisa para continuar creciendo y no caer nuevamente en una recesión técnica, con contracciones en el PIB durante dos trimestres consecutivos.

Para Salvini, el objetivo de déficit está anticuado y, con el entorno económico de desaceleración que presenta la economía a nivel global –aunque en determinados sitios, como Europa, se muestre de forma más intensificada- el cumplimiento de los objetivos de déficit solo asfixia a la economía. Por ello, el líder ultraderechista advirtió que, de precisarlo, la deuda en Italia se dispararía por encima del 140% del PIB.

“El líder ultraderechista advirtió que, de precisarlo, la deuda en Italia se dispararía por encima del 140% del PIB”. 

Unas declaraciones que no sentaron nada bien a Bruselas, pues tras las declaraciones, el organismo advirtió al país con aplicar sanciones al país por el peligro que suponían estas declaraciones a los tratados comunitarios. Unas palabras que tampoco sentaron bien a los inversores, que, tras las declaraciones de Salvini, vieron como el principal índice bursátil italiano despuntaba en los mercados europeos por sus vertiginosas pérdidas durante la jornada bursátil.

Los elevados niveles de deuda pública en un país suponen una gran agregado de vulnerabilidad, así como un problema, para la refinanciación del país.

Tampoco debemos olvidarnos de la refinanciación, uno de los grandes problemas y a los que siempre hacemos alusión cuando hablamos de grandes niveles de endeudamiento soberano. Tras las mismas declaraciones, la prima de riesgo italiana, siendo esta el diferencial del bono a 10 años italiano y su homogéneo alemán, se disparaba hasta los 290 puntos básicos, rompiendo máximos anuales.

“Los elevados niveles de deuda pública en un país suponen una gran agregado de vulnerabilidad, así como un problema, para la refinanciación del país”.

Como comentaba, esto es otro factor a tener en cuenta, pues ante unos elevados niveles de deuda, la refinanciación de la misma, así como la calidad crediticia, se ven mermados, por lo que el sobrecoste en la financiación, así como la dificultad que representa el financiarse en mercados internacionales, se ve mermada por unas simples declaraciones. Más aún cuando la rentabilidad del bono italiano se disparaba hasta alcanzar casi el 2,80% de rentabilidad, mientras que el español, por ejemplo, caía hasta el 0,8%.

Una inversión millonaria

Otro aspecto a tener en cuenta de estos elevados niveles de deuda en Italia es el deseo del país a sumarse, junto a China, en la nueva ruta de la seda. Una ruta comercial, impulsada con China, para promover las relaciones comerciales bilaterales entre los países, creando un bloque comercial de gran envergadura. Otro deseo italiano que asusta, y mucho, al organismo europeo.

“Muchos críticos de dicha ruta dicen que el objetivo de China con esto es el de dominar, completamente, el comercio internacional y con ello, la economía mundial. Algo que a Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos, no le sienta nada bien”.

Si por algo es conocida esta ruta es por el hecho de que la misma, por la simple condición de entrar, precisa de una inversión de grandes dimensiones en materia de infraestructura aeroportuaria, redes ferroviales, así como todo tipo de grandes construcciones que permitan el comercio de mercancías a gran escala. Una inversión que en el caso de Italia, de acometerse, esta se haría con una nueva emisión de deuda, pues los recursos del país, como podemos imaginar, son bastante limitados.

“Italia ha sido el primer país europeo en integrarse al plan comercial Chino, siendo su deseo el de acometer una inversión que permita la total inmersión del país en dicho acuerdo”.

En resumen, el problema de la deuda en Italia no es un problema aislado, pues existen otra serie de países que, aunque no en la misma medida, también soportan elevados niveles de deuda. En España, por ejemplo, aunque el país haya salido airosamente del Proceso de Déficit Excesivo (PDE) en el que estaba inmerso, sigue soportando unos niveles de deuda que dificultan la situación e inciden en una mayor vulnerabilidad para el país.

La desaceleración económica es un hecho, así como la guerra comercial entre China y Estados Unidos y el Brexit, por lo que un proceso de desapalancamiento en la economía podría acabar asfixiando las economías, eliminando el leve crecimiento que experimentan, actualmente, las economías de la Zona Euro. Unas economías que van perdiendo, gradualmente, el dinamismo alcanzado en el primer trimestre y que ya muestran signos de agotamiento y debilidad.

“Los indicadores adelantados muestran una mayor desaceleración de la economía europea respecto al primer trimestre. El deterioro del balance de riesgos a nivel global está acabando con el dinamismo en los crecimientos”.

En definitiva, no podemos seguir incrementando riesgos a la economía, al menos en el escenario actual, en el que la economía se muestra debilitada y los crecimientos, en cierta forma, no son lo suficientemente sólidos como para aguantar cualquier actuación política. La deuda no es un tema en el que las decisiones pueden darse de forma arbitraria, pues es un tema que afecta, de forma muy directa, al país.

Los problemas de deuda han acabado con muchos países a lo largo de la historia. La solución, comprobada y testada, no recae en una emisión infinita de deuda, pues estaríamos hipotecando el país de por vida, restando credibilidad en los mercados y cavando nuestra propia tumba. Ahora, muchos países deben replantear sus presupuestos de cara a los objetivos de Bruselas, pues de no hacerlo, podrían incurrir en un mayor deterioro de sus economías.