El mito de que EE.UU. lidera los tiroteos masivos en el mundo

Si me hubiera preguntado esta mañana cuál es la nación con más tiroteos masivos en el mundo, habría dicho, quizás con un poco de vacilación, los Estados Unidos.

Es un poco vergonzoso admitirlo porque estoy bastante familiarizado con las estadísticas de tiroteos, habiendo escrito varios artículos sobre la violencia con armas de fuego y la Segunda Enmienda. A continuación hay un resumen básico de la violencia con armas de fuego en los Estados Unidos. Mientras que los homicidios con armas de fuego han estado disminuyendo constantemente por décadas en los Estados Unidos, los tiroteos masivos han tenido una tendencia al alza.

Sin embargo, este hecho por sí solo probablemente no me hubiera llevado a creer que los Estados Unidos es el líder mundial en tiroteos masivos. Lo han hecho creer los medios de comunicación y los políticos estadounidenses.

La Narrativa Dominante

"Seamos claros", dijo el presidente Obama en 2015 después de un tiroteo en Carolina del Norte. "En algún momento, nosotros como país tendremos que tener en cuenta el hecho de que este tipo de violencia masiva no ocurre en otros países avanzados".

El senador Harry Reid se hizo eco de este sentimiento."Los Estados Unidos es el único país avanzado donde este tipo de violencia masiva ocurre".

Los titulares de los medios de comunicación han dejado pocas dudas de que EE.UU. lidera los tiroteos masivos en el mundo. De hecho, según la CNN, no está ni siquiera cerca.

Los comentarios y los datos parecen decir de manera concluyente que EE.UU. lidera el mundo en tiroteos masivos y que la violencia es única, producto de la "cultura de las armas de América".

Es un caso de "pan comido" excepto por una cosa: no es verdad.

La raíz del mito

Las estadísticas sobre incidentes de disparos masivos a nivel mundial de 2009 a 2015, compiladas por el economista John Lott del Centro de Investigación de Prevención del Crimen, muestran que los Estados Unidos siguen el rastro de muchas otras naciones avanzadas en cuanto a frecuencia de disparos masivos y tasa de mortalidad.

Como señaló el Investor's Business Daily sobre estos hallazgos, "Sí, la tasa de los EE.UU. sigue siendo alta, y no hay nada de qué enorgullecerse". Pero no es la más alta del mundo desarrollado. Ni mucho menos".

Si esto es cierto, ¿cómo se convirtió en conocimiento popular la narrativa de que los Estados Unidos lidera los tiroteos masivos el mundo? Resulta que el mito proviene del profesor asociado de la Universidad de Alabama, Adam Lankford.

El nombre de Lankford aparece en un montaje de informes de los medios de comunicación que citan su investigación como evidencia de que Estados Unidos es el líder de tiroteos masivos en el mundo. La violencia, dijo Lankford, proviene del alto índice de posesión de armas en los Estados Unidos.

"La diferencia entre nosotros y otros países, [que] explica por qué tenemos más de estos atacantes, es la tasa de personas en posesión de armas de fuego", dijo Lankford. "En otras palabras: las armas de fuego per cápita. Tenemos casi el doble de la tasa de propiedad de armas de fuego que cualquier otro país".

Los hallazgos de Lankford muestran que hubo 90 tiradores públicos masivos en Estados Unidos desde 1966, la mayor cantidad en el mundo, que tuvo un total de 202. Pero Lott, usando la definición de Lankford de un tiroteo masivo - "cuatro o más personas muertas" - encontró más de 3,000 de estos tiroteos, reportó recientemente John Stossel.

¿Quién puede decir que Lankford no tiene razón y que Lott está equivocado? Sólo hay un problema: Lankford no está hablando.

Cuando los hallazgos no encajan, los académicos, en la búsqueda de la verdad, generalmente comparan notas, datos y metodología para averiguar cómo llegaron a sus conclusiones. Después de todo, ¿quién puede decir que Lankford no tiene razón y que Lott está equivocado? Sólo hay un problema: Lankford no está hablando.

Lankford se niega a explicar sus datos a nadie - a Stossel, a Lott, al Washington Post, y aparentemente a cualquiera que venga a preguntar, incluyendo este escritor. (Envié un correo electrónico a Lankford preguntando por su investigación. Él se negó a discutir su metodología, pero dijo que publicaría más información sobre datos de disparos en masa en el futuro).

"Eso es mala práctica académica", le dice Lott a Stossel.

En efecto, lo es. Sin embargo, no explica cómo la investigación de un profesor se diseminó tan rápidamente que su afirmación errada se convirtiera rápidamente en la sabiduría convencional en un país con 330 millones de personas.

La verdad contra la narrativa 

Para ello, debemos mirar la era del periodismo narrativo y la politización de la sociedad, que subyugan la verdad a la ideología y la política. Los medios de comunicación y los políticos se aferraron a los hallazgos de Lankford en masa porque sus hallazgos eran convenientes, no porque fueran verdaderos.

Esto es un inquietante y mal augurio para la libertad. Como Lawrence Reed ha observado, el camino hacia el autoritarismo está pavimentado con una "actitud descuidada, arrogante y subjetiva hacia la verdad". Sin embargo, eso es precisamente lo que vemos con creciente frecuencia en los medios de comunicación. (¿Necesito referirme a la debacle de Covington y al engaño de Smollet?)

Hace más de cien años Mark Twain señaló: "Una mentira puede viajar por medio mundo mientras que la verdad se está poniendo los zapatos".

La errada investigación de Lankford tuvo rienda suelta durante dos años y fue diseminada a decenas de millones de espectadores y lectores antes de que la verdad finalmente se pusiera los zapatos.

La cita de Twain sigue siendo cierta incluso en la era de Internet. La investigación errada de Lankford tuvo rienda suelta durante dos años y fue difundida a decenas de millones de espectadores y lectores antes de que la verdad finalmente se pusiera los zapatos.

Si le preguntas a la mayoría de los estadounidenses de hoy en día qué país lidera los tiroteos masivos en el mundo, sospecho que una gran mayoría diría que los Estados Unidos. Y siempre hay un precio que pagar por la erosión de la verdad.