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lunes, agosto 22, 2022
Imagen: Crédito: iStock

Cómo el intento de Sri Lanka de probar la teoría monetaria moderna tomó un desvío terrible


Aunque son muchos los factores que han contribuido a la crisis de Sri Lanka, muchos economistas han pasado por alto uno de ellos convenientemente: la monetización de su deuda.

Los acontecimientos de los últimos meses en la pequeña nación insular de Sri Lanka han captado la atención, y la preocupación, de muchos en todo el mundo. En las redes sociales se han hecho virales las imágenes de manifestantes que irrumpieron  la Casa del Presidente y ocuparon las calles de la capital, Colombo, lo que ha llevado al gobierno del país a declarar estado de emergencia.

La agitación en Sri Lanka es en gran parte el producto de una crisis económica que ha visto una escasez crónica de productos claves como alimentos, combustible y medicinas, dejando a su paso una tasa de inflación superior al 70%. Los economistas de la corriente dominante han apuntado a una variedad de explicaciones para estas cifras, que van desde una industria turística en declive hasta la prohibición de fertilizantes químicos en el país, pasando por el conflicto entre Rusia y Ucrania.

Aunque no cabe duda de que todos estos factores han contribuido a la crisis económica, hay un componente clave que muchos economistas han pasado por alto casi convenientemente: la monetización de la deuda de Sri Lanka, una política económica muy favorecida por los defensores de la Teoría Monetaria Moderna (TMM).

La TMM sostiene que el gobierno federal puede gastar todo el dinero que sea necesario para lograr el pleno empleo sin estar limitado por los ingresos fiscales o la emisión de deuda. En cambio, el gobierno puede financiar ese gasto pidiendo prestado dinero al Banco Central, esencialmente imprimiendo dinero nuevo en el proceso conocido como monetización de la deuda.

Los defensores de la TMM sostienen que mientras la economía esté por debajo del pleno empleo, esta táctica de monetización de la deuda no provocará inflación. Sin embargo, Sri Lanka sirve para desmentir esta creencia tan vacía. A pesar de que su crisis económica se define por una carencia crítica de necesidades básicas, tal catástrofe puede remontarse a años de inflación bajo políticas guiadas por la TMM.

En particular, la adopción de la TMM en Sri Lanka provocó una inflación galopante que, a su vez, desencadenó una crisis monetaria que impidió a la economía en desarrollo importar sus necesidades más cruciales. Sin embargo, es importante ver cómo se desarrolla este proceso a lo largo del tiempo.

Sri Lanka y el intento de TMM

En vísperas de diciembre de 2019, el presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, introdujo una serie de recortes fiscales sin precedentes que supusieron un descenso del 33.5% de los contribuyentes registrados, lo que no sólo redujo enormemente los ingresos del gobierno, sino que rebajó la calificación crediticia del país en su capacidad para pagar la deuda pendiente.

Como resultado, el Banco Central, bajo el mando del gobernador W.D. Lakshman, se embarcó en una campaña para aumentar la proporción de deuda interna mediante la asunción por parte del Banco Central de gran parte de la financiación de la deuda, argumentando que “la deuda en moneda nacional… en un país con poderes soberanos de impresión de dinero, como argumentarían los teóricos monetarios modernos, no es un gran problema”. El economista Mihir Sharma, escribiendo para Bloomberg, identifica que con esta declaración, “Sri Lanka es el primer país del mundo que hace referencia a la TMM oficialmente como justificación para la impresión de dinero”.

Con la TMM como política oficial, Sharma encuentra un aumento del 42 por ciento en la oferta monetaria de Sri Lanka entre diciembre de 2019 y agosto de 2021. Esto refleja los hallazgos del profesor Sirimevan Colombage de la Universidad Abierta de Sri Lanka, quien observó un aumento del 156 por ciento en los Derivados Monetarios de Bonos (el equivalente a los Títulos del Tesoro de Sri Lanka) comprados por el Banco Central sólo en 2021, equivalentes a 6.500 millones de dólares.

Sin embargo, en contra de las predicciones de los defensores de la TMM, el alto crecimiento de la oferta monetaria trajo consigo una alta tasa de inflación. Mientras que en 2019 se registró una tasa del 3.5 por ciento, la inflación saltó inmediatamente al 5.7 por ciento en enero de 2020 y luego a un 17.5 por ciento sin precedentes en febrero de 2022.

Es importante recordar que este aumento de la inflación no fue en sí mismo la cuestión definitoria de la crisis económica de Sri Lanka, sino más bien un catalizador de la misma. No obstante, la quintuplicación de la inflación en un lapso de aproximadamente tres años supuso una espiral en el costo de la vida mientras el crecimiento económico se estancaba con la erosión de la señalización de los precios.

La inflación y la crisis monetaria

La TMM y su corolario de la inflación siguen dibujando un escenario mucho peor para los países en desarrollo que dependen de las importaciones para gran parte de su actividad económica, como Sri Lanka. La pequeña nación insular, como muchas otras economías en desarrollo, tiene un considerable déficit comercial, dependiendo en gran medida de la importación de todo tipo de productos, desde alimentos y medicinas hasta petróleo y maquinaria.

Esto se debe a que la mayoría de los países financian sus importaciones con una moneda de reserva mundial como el dólar, lo que significa que, para mantener sus importaciones, Sri Lanka tiene que cambiar primero su propia moneda, la rupia, por otras divisas como el dólar. Sin embargo, como la rupia ha enfrentado una grave inflación a lo largo de los años con la política MMT, se ha depreciado en relación con el dólar de manera constante antes de que se  estrellara en marzo.

Desde diciembre de 2019, el costo de un dólar estadounidense, en términos de rupias de Sri Lanka, casi se ha duplicado. Y como las importaciones de Sri Lanka tienen que financiarse con una moneda de reserva mundial como el dólar, eso significa que las importaciones se han vuelto esencialmente casi dos veces más caras. Mientras tanto, el colapso de la rupia ha hecho que sea mucho más caro comprar o pedir prestados dólares en el mercado de divisas, mientras que el déficit comercial del país se traduce en que Sri Lanka no puede generar suficientes fondos por medio de las exportaciones.

El resultado es una situación nefasta de colapso económico y social en la nación. Los conductores han tenido que hacer cola durante días para conseguir gasolina racionada. El suministro de medicamentos que salvan vidas se ha vuelto increíblemente escaso y, en el caso de algunos fármacos, se ha agotado por completo. Al mismo tiempo, la escasez crónica ha dejado a millones de personas en un estado de inseguridad alimentaria.

Una lección que hay que aprender

Aunque es una historia sombría que seguirá pasando factura al país durante los próximos meses, la crisis económica de Sri Lanka debería servir de lección para todos los demás países que contemplan el atractivo de la Teoría Monetaria Moderna. La monetización de la deuda y el gasto aparentemente ilimitado no sólo traen consigo una inflación drástica, sino también un posible colapso económico cuando un país ya no puede permitirse importar los bienes de los que depende.

Más bien, se trata del viejo adagio de que si algo parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea. La TMM, con su promesa de alcanzar el pleno empleo simplemente imprimiendo dinero, ha demostrado ser nada menos que un fracaso luego de su aplicación por primera vez en Sri Lanka. Queda por verse si otros países entenderán esto en vista del seductor atractivo de la ideología.




  • Nicholas Baum is a high school sophomore interested in microeconomics, liberalism, and political theory.