¿Se puede nombrar a una sola nación que se haya enriquecido con políticas colectivistas?

El liberalismo clásico es la clave que desbloquea la prosperidad moderna.

Periódicamente les pido a mis amigos de izquierda que identifiquen a una nación que se enriqueció con políticas estatistas.

Por lo general, apuntan a Suecia o Dinamarca, pero les señalo que Suecia y Dinamarca se enriquecieron en los años 1800 y principios de 1900, cuando el gobierno era muy pequeño.

A partir de ahí, realmente no tienen ninguna otra respuesta.

No hay ningún ejemplo de que una nación pobre se vuelva rica con políticas de gobierno grande (aunque tenemos ejemplos trágicos de naciones ricas que se vuelven pobres con el estatismo).

Entonces, si el estatismo no es el enfoque correcto para lograr la prosperidad, ¿cómo pueden las naciones pobres convertirse en naciones ricas?

He ofrecido una receta para el crecimiento y la prosperidad, pero veamos las sabias palabras de la profesora Deirdre McCloskey en The New York Times:

El gran enriquecimiento comenzó en la Holanda del siglo XVII. En el siglo XVIII, este enriquecimiento se había mudado a Inglaterra, Escocia y las colonias americanas, y ahora se ha extendido a gran parte del resto del mundo. Los economistas e historiadores están de acuerdo con su sorprendente magnitud: para 2010, el ingreso promedio al día en una amplia gama de países, incluyendo a  Japón, los Estados Unidos, Botswana y Brasil, se ha disparado entre 1.000 y 3.000 por ciento de los niveles de 1800. La gente pasó de vivir en chozas de barro a condominios de dos niveles en la ciudad, pasaron de enfermedades transmitidas por falta de agua potable a vivir un promedio 80 años, de la ignorancia a la alfabetización. Hace 50 años, cuatro mil millones de los cinco mil millones de personas vivían en condiciones miserables. En 1800, la miseria era el 95 por ciento de mil millones.

Deirdre luego explica que el liberalismo clásico produjo este milagro económico:

¿Qué … causó este gran enriquecimiento? No fue la explotación de los pobres, sino una mera idea, que el filósofo y economista Adam Smith llamó “el plan liberal de igualdad, libertad y justicia”. En una palabra, fue el liberalismo, en el sentido europeo del libre mercado. Dale a las masas de la gente común la igualdad ante la ley y la igualdad de la dignidad social, y déjalos en paz, y resulta que se vuelven extraordinariamente creativos y enérgicos. … eventualmente necesitamos capital e instituciones para encarnar las ideas, como un edificio de mármol con calefacción central y enfriamiento para albergar a la Corte Suprema. Pero las causas intermedias y dependientes como el capital y las instituciones no han sido la causa raíz. La causa fundamental del enriquecimiento fue y es la idea liberal, que engendró la universidad, el ferrocarril, los rascacielos, la Internet y, lo más importante, nuestras libertades.

En otras palabras, las ideas correctas son los componentes básicos que permiten la acumulación de capital y el desarrollo de las instituciones.

El análisis de Deirdre es esencial. Nos recuerda que la inversión no solo depende de una buena política fiscal, y que el estado de derecho no se materializa mágicamente. Necesitas una forma de capital social como base.

De todos modos, para mostrar cómo las buenas ideas cambiaron el mundo, esta tabla muestra cómo el liberalismo clásico es la clave que abrió la prosperidad moderna:

Es posible que ya haya visto un gráfico así anteriormente. Fue en un video narrado por Deirdre. Don Boudreaux compartió una tabla similar en uno de sus videos.

Volviendo al punto que mencioné al comienzo de esta columna, el socialismo (o cualquier otra forma de estatismo) nunca ha producido este tipo de milagro económico.

Este artículo fue traducido y publicado con el permiso de International Liberty.